Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Algunas de las cookies son necesarias para navegar. Para habilitar o limitar categorías de cookies accesorias, o para obtener más información, personaliza la configuración.

08/04/2020

Desde sus inicios, la Fundación Barraquer ha tenido la gran suerte de contar con la inestimable colaboración del equipo médicos del Centro de Oftalmología Barraquer para tratar a sus pacientes. Es el caso de la doctora María Fideliz de la Paz, que en esta ocasión nos cuenta la faceta más solidaria de su trabajo, al tiempo que aprovechamos para agradecerle la labor social que realiza desde hace años con los usuarios de la Fundación.

–¿Cuánto tiempo hace que colaboras con la Fundación Barraquer?

Desde 2007. Mi primer viaje fue a Camerún, en el bosque de Baku, en un centro de atención fundado con la ayuda del Colegio de Enfermería de Barcelona.

–¿Qué tipo de patologías has tratado en los pacientes de Fundación? ¿También has realizado cirugías?

He tratado patologías de superficie ocular y córnea. En África operé pterigions, chalaziones y enucleaciones. Aquí, en nuestro Centro, he realizado trasplantes de córnea, pterigions, queratoprótesis (córnea superficial), evisceraciones, etcétera.

–¿Qué perfil de pacientes suelen venir desde la Fundación Barraquer?

Suelen ser pacientes españoles, africanos o suramericanos que no tienen recursos para pagar las cirugías y visitas.

–¿Qué es lo que más te ha impactado de lo que te han dicho los pacientes de Fundación?

Sobre cómo les hemos cambiado la vida. En una paciente, por ejemplo, que sufría tanto dolor que no podía ni abrir los ojos, y que pudo ver la cara de su hijo, después de tantos años, tras realizarle un trasplante de córnea. Además, le habían dicho que debía acudir al psicólogo porque lo que ella tenía (Síndrome de Sjogren) no tenía solución y se iba a quedar ciega toda la vida.

–Imagino que debe ser casi imposible no implicarse emocionalmente en cada caso…

¡Imposible! Al ser madre y mujer me implico más con los pacientes. Mis pacientes acaban siendo una “familia” para mí.

–¿Qué representa para ti esta colaboración?

El poder seguir haciendo algo que mis padres han inculcado en mí… ayudar a los desfavorecidos.

–¿Qué te aportan los pacientes de Fundación?

Gratitud por tener la salud y la vista que tengo ahora, coraje de no tirar la toalla nunca, creatividad para buscar soluciones ya que muchos casos son complicados, y madurez de saber aceptar cuando has hecho todo lo posible y las cosas no han salido como me habría gustado.

–¿Hay algún caso que te hay marcado especialmente?

Sí, el caso de una mujer de unos 34 años, muy guapa y coqueta, de Argelia, con tres hijos. Es un caso de una infección de córnea grave por mal uso de lentes de contacto. La habían operado muchas veces en Francia sin éxito. Vino con mucho dolor por tener la lente intraocular fuera de la córnea. La operamos en nuestro Centro de trasplante de córnea, desprendimiento de retina, cirugía de glaucoma, e implante de membrana amniótica, en varias ocasiones. Su marido la había abandonado por ese problema de salud. Volvió meses después con una infección grave y tuve que hacerle una evisceración (vaciar el ojo, y poner una prótesis estética). Fue una decisión muy difícil, ya que ningún paciente quiere perder su ojo. Diez días después de esta cirugía cuando ya llevaba su prótesis estética, es como si hubiera recuperado su autonomía, me dio un abrazo de agradecimiento y las dos acabamos llorando de alegría, sabiendo que nuestra decisión fue la correcta.