Conjuntivitis Primaveral



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Conjuntivitis Primaveral

¿Qué es la conjutivitis primaveral?

Uno de los procesos alérgicos oculares más frecuentes es la conjuntivitis primaveral. Puede afectar a personas de cualquier edad, aunque la máxima incidencia se da entre los 18 y los 35 años, sin diferencias entre los dos sexos. Existe normalmente un factor genético, por lo que personas con antecedentes familiares de alergia tienen más probabilidades de desarrollarla. Los alérgenos más comunes en esta afección son los pólenes de los árboles (olivo, plátano o ciprés) y de gramíneas.

Síntomas

El picor es el principal síntoma de esta enfermedad. Además, puede presentarse lagrimeo, ojos rojos, hinchazón de los párpados, secreciones y dolor ocular. En casos más severos pueden aparecer molestia ante la luz (fotofobia) y visión borrosa. Los síntomas suelen aparecer en ambos ojos, aunque a veces en uno sólo.

Hay una clara relación entre las molestias y el periodo del año en que circulan los alérgenos. Puede asociarse afectación nasal, como la rinitis alérgica, o faríngea.

Tratamiento de la conjuntivitis primaveral

Es recomendable acudir al oftalmólogo tan pronto como se inicien las molestias, para valorar el estado, la gravedad y dar el tratamiento más adecuado.

En las conjuntivitis alérgicas estacionales leves, se utilizan antihistamínicos tópicos. En casos moderados o con afectación extraocular, como nasal o cutánea, se añaden antihistamínicos por vía oral. En casos más severos está indicada la asociación de corticoides tópicos. Estos pueden tener efectos secundarios dependiendo de su potencia, duración del tratamiento y respuesta de cada persona, es por esto que el uso de estos medicamentos debe de ser siempre prescrito y controlado por el oftalmólogo. En casos de alergia muy severa, puede ser necesaria la administración de corticoides vía sistémica.

Prevención

Ante una conjuntivitis alérgica estacional deben realizarse pruebas de alergia para determinar los alérgenos causantes y valorar el tratamiento mediante vacunación, que suele ser eficaz a largo plazo.

El control ambiental es el cuidado preventivo más importante para las personas con esta patología. Para ello, se debe evitar la exposición al alérgeno causante, aunque esto puede ser complicado en muchos casos. Evitar o reducir salidas al campo, cerrar las ventanas, el uso de aire acondicionado con filtros y el uso de gafas de sol en periodos de polinización, son métodos aconsejables. Cuando la exposición ya se ha producido, lavados con suero fisiológico o lágrimas artificiales pueden servir para limpiar los alérgenos de la superficie ocular, reduciendo el tiempo de contacto. Mediante estas medidas preventivas se intenta evitar que los síntomas alérgicos oculares se repitan año tras año.

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