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03/06/2020

Muchos piensan que el color de los cristales en las gafas de sol es algo únicamente estético, pero nada más lejos de la realidad. El color del cristal que elijamos hará que varíe la absorción de una parte del espectro de luz visible y por tanto la percepción de la tonalidad del paisaje. Por eso, cada uno de los diferentes colores se adaptará mejor a un tipo de actividad determinada. Estos son los parámetros que hay que tener en cuenta para elegir nuestras gafas de sol.

1. El color del cristal

Dejando de lado las preferencias personales, el filtro de los cristales posee unas características que lo hacen recomendable para determinados entornos:

  • Gris: respeta los colores naturales, por lo que resulta una buena opción para conducir.
  • Verde: no distorsiona demasiado los colores e interfiere poco la claridad de visión, haciéndolo adecuado para practicar deportes náuticos.
  • Marrón: filtra el color azul y aumenta el contraste. Por eso es útil en terrenos de mar y montaña con días muy despejados, así como la práctica deportiva en exteriores.
  • Amarillo o naranja: el filtro de estos colores aumenta el contraste. Por lo tanto, se recomienda únicamente en días muy nublados o con niebla. Son desaconsejables si hay mucho sol.

2. Filtro ultravioleta

La característica más importante de unas gafas de sol es el filtro para la radiación ultravioleta. Es el responsable de protegernos de los efectos nocivos del sol que, como ocurre en la piel, también afecta a nuestros ojos.

En función de la longitud de onda las radiaciones son más o menos perjudiciales. La luz visible, es decir, aquella que el ojo es capaz de captar, va de 400 a 800 nanómetros. La radiación empieza a ser peligrosa cuando es menor de los 400 nanómetros (donde entramos en el espectro ultravioleta). Las gafas deben asegurar una barrera para la radiación por debajo esta cifra, representado normalmente por el logo UV 400. Por normativa, todas las gafas de sol deberían cumplir este requisito, de ahí la importancia de cerciorarse de la homologación a la hora de escoger las gafas más apropiadas.

El filtro ultravioleta no tiene nada que ver con el color del cristal ni con el que sea más o menos oscuro. De hecho, un cristal transparente puede tener filtro ultravioleta que nos proteja de los efectos nocivos del sol. Lo que hace la gafa oscura es disminuir el porcentaje de luz visible que llega a nuestros ojos, por lo que resulta conveniente para realizar una determinada actividad dependiendo de las condiciones ambientales en las que nos encontremos.

3. Filtro de luz visible

Las gafas de sol están clasificadas de 0 al 4 en función de la capacidad de filtración de la cantidad de luz visible, que no es lo mismo que la capacidad de filtración de la radiación ultravioleta, que es la dañina para el ojo, como se ha explicado anteriormente. El filtro de luz visible determina si la lente es confortable o adecuada para las condiciones ambientales en las que se emplea.

En función de la capacidad de absorción de la luz visible, tenemos, según la norma ISO 8980-3, lentes de cinco categorías:

  • Categoría 0: gafas claras que absorben de 0% al 19% de luz. Son lentes para interiores, cielos nublados e incluso se pueden utilizar por la noche.
  • Categoría 1: gafas ligeramente coloreadas que absorben entre un 20% y un 56% de la luz visible. Condiciones de luz moderada como en zonas urbanas.
  • Categoría 2: gafas algo más oscuras que absorben del 57% al 81% de luz visible, adecuadas en exteriores para condiciones de luz solar media. 
  • Categoría 3: gafas oscuras que absorben entre un 82% y un 92% de la luz visible. Adecuadas para luminosidad fuerte como en la playa o la montaña.
  • Categoría 4: gafas muy oscuras que absorben hasta un 96%-98% de la luz visible. Adecuadas para luminosidad solar extrema como la que se produce en la alta montaña o en la práctica del esquí, donde además de la luz directa hay que tener en cuenta la luz reflejada en superficies como el agua o la nieve.

Doctor Andrés Picó, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer.

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