Nueva coordinadora de residentes
21/05/2026
12/06/2026
¿Qué te llevó a estudiar Medicina y a especializarte en Oftalmología?
La dedicación a los cuidados y herencia de familia de médicos y sanitarios. Oftalmología es una especialidad preciosa por la combinación de consulta, microcirugía en constante evolución y el sentido que trata, vital para nuestra relación con el mundo.
¿Cómo recuerdas tu etapa de formación como residente en el Centro de Oftalmología Barraquer?
Fue una época complicada, por la intensidad y dedicación que requiere, pero apasionante por los grandes profesionales con los que me formé, lo acogido que me sentí y el apoyo de mi pareja. Descubrir los primeros años qué era esto de la oftalmología, teniendo el apoyo de mis residentes mayores, después ir dominando las primeras cirugías y ganando independencia, hasta el último año donde viene el vértigo de ser el mayor donde eres tú al que vienen a preguntar dudas y darte cuenta de los conocimientos adquiridos.
¿Qué crees que diferencia a la oftalmología actual respecto a la de cuando empezaste?
En el fondo no ha cambiado. Escuchar al paciente, comprender sus necesidades y ofrecerle soluciones cuando las hay o acompañamiento cuando no es posible. Por supuesto nuestra especialidad está en constante mejoría, lo que nos permite tratar problemas de manera más sencilla o con mejores resultados que antes, pero el proceso básico sigue siendo principalmente el motivo por el que las máquinas no nos han sustituido aún.
¿Cómo es tu día a día? ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
Dedico la mayor parte del tiempo a la consulta, explicando desde la vista cansada a la fisiopatología del glaucoma, adaptando las gafas, los tratamientos o las indicaciones de cirugía a cada caso particular, lo que hace que cada paciente sea diferente. Pero adoro los procedimientos láser y la cirugía. No hay nada comparable a una sesión de quirófano con un gran equipo y escuchando música.
Para muchos pacientes, el glaucoma es una enfermedad silenciosa. ¿Cómo la explicarías de manera sencilla?
El glaucoma se define como el daño en el nervio óptico, que es el que lleva la información de la retina al cerebro, producido por una presión ocular excesiva, lo que hace que las fibras del nervio vayan sufriendo y perdiéndose progresivamente. Lo que pasa es que el nervio óptico es muy resiliente y puede padecer daño durante un tiempo sin que se vea afectado el campo visual, lo que hace que los pacientes no perciban nada hasta que la pérdida es muy avanzada. De ahí la importancia de las revisiones por parte de un médico oftalmólogo, sobre todo si presentan antecedentes familiares.
¿Qué señales o síntomas deben alertar al paciente y motivar una consulta urgente?
Hablando de glaucoma de ángulo abierto, la reducción del campo de visión debe analizarse lo antes posible. La verdadera urgencia, de todas maneras, está en el glaucoma de ángulo agudo, en el que unas horas antes o después pueden significar una gran pérdida de función visual. En este último caso, un ataque agudo se presenta como un dolor orbitario o hemicraneal, como una migraña muy potente que no cede con analgésicos habituales, con visión borrosa o irisada, a veces incluso como náuseas y/o vómitos. Esto hace que muchos pacientes acudan a urgencias generales donde la atención oftalmológica se difiere hasta que se descartan causas neurológicas. Es sobre todo importante la revisión para prevenirlo en pacientes hipermétropes mediante gonioscopía u otras pruebas, que son los que pueden tener riesgo de este tipo de glaucoma.
¿Consideras que la población está suficientemente informada sobre las patologías oculares más frecuentes?
Desde luego que no, como de tantas otras cosas en el sector sanitario. Por eso creo en la importancia de dedicar tiempo a explicar desde nuestra consulta, de forma clara y entendible pero con precisión, las diferentes presentaciones de un ojo rojo, de una migraña, sequedad ocular, defectos refractivos (miopía, hipermetropía, presbicia, astigmatismo...) y divulgar desde fuentes fiables para facilitar el conocimiento por parte de la gente frente a tanta información engañosa o directamente maliciosa que aparece principalmente en redes.
La cirugía de cataratas es una de las más comunes. ¿Qué la hace tan segura actualmente?
La cirugía por mínima incisión con lentes plegables, con energías de ultrasonido cada vez más bajas y tiempo quirúrgico mínimo, ambulatoria y con la mínima anestesia necesaria permiten una recuperación mucho más rápida y con menos molestias que hace incluso pocos años. Por supuesto cada caso es diferente, y la respuesta de cada ojo (incluso del mismo paciente) es variable, pero una buena información y valoración preoperatorias también contribuyen a los resultados satisfactorios y con bajas posibilidades de complicación. Pero cuando estas se presentan, inevitablemente, la experiencia del cirujano y los medios del centro ayudan a que se resuelvan de la mejor manera posible.
¿Cómo te mantienes actualizado en un campo que evoluciona tan rápidamente?
La comunicación constante de la experiencia entre compañeros, tanto dentro del centro como los congresos y comunicaciones, además del trabajo que realiza la industria, pero siempre con la mirada crítica de la experiencia ante los sesgos y “la última gran novedad” que puede no serlo tanto. Por supuesto es una dedicación constante pero necesaria para ofrecer la mejor atención.
Con un trabajo tan absorbente ¿qué haces para desconectar?
Tengo mis niños, que no me permiten ni un tiempo de respiro para pensar tras la jornada laboral, por supuesto. Pero también mis clases de salsa y bachata, cosa que sufre mi equipo de quirófano y mis pacientes que deben escuchar esa música durante mis cirugías.