Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Algunas de las cookies son necesarias para navegar. Para habilitar o limitar categorías de cookies accesorias, o para obtener más información, personaliza la configuración.

03/07/2017

Generalmente al comprar unas gafas de sol la mayoría de personas se fija, además de en el diseño, en el color del vidrio o si éste es más o menos intenso. En cambio, pocas personas conocen que la característica más importante de unas gafas de sol es el filtro para la radiación ultravioleta. Éste es el responsable de proteger de los efectos nocivos del sol que, como ocurre en la piel, pueden afectar a nuestros ojos.

En función de la longitud de onda las radiaciones son más o menos perjudiciales. La luz visible, es decir, aquella que el ojo es capaz de captar va de 800 a 400 nanómetros. La radiación empieza a ser peligrosa cuando es menor de los 400 nanómetros. Las gafas deben asegurar una barrera para la radiación por debajo esta cifra, representado normalmente por UV 400. Por normativa todas las gafas de sol deberían cumplir este requisito, de ahí la importancia de cerciorarse de la homologación a la hora de escoger las gafas más apropiadas.

La tonalidad del cristal únicamente hará que varíe la absorción de luz visible y por tanto el color de los cristales es cuestión de preferencias, así los grises y los verdes son los que menos distorsionan los colores, los cristales marrones filtran el azul, por eso son útiles en terrenos de mar y montaña con días muy despejados y los amarillos o anaranjados aumentan el contraste, por tanto se recomiendan en días con niebla y se desaconsejan si hay mucho sol. Y es que, de la misma manera que la piel se pone roja cuando se toma el sol sin protección, si no se toman precauciones, los ojos también pueden sufrir sus efectos nocivos.

Los casos más frecuentes se dan en deportes al aire libre como el esquí o las actividades acuáticas, por el efecto espejo de la nieve o el mar. Si la exposición es intensa y prolongada se puede producir quemaduras en la superficie ocular. Pero, además, como pasa con la piel, el ojo tiene memoria y la exposición solar incontrolada durante muchos años está relacionada con la aparición de cataratas o problemas en la retina como la degeneración macular cuando somos mayores.

Dr. Andrés Picó Unidad de Cirugía Refractiva

Newsletter