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25/09/2020

En la actualidad, los tratamientos estéticos inyectados (bótox) están en auge, y la previsión es que este tipo de procedimientos se duplicarán en el futuro

La toxina botulínica (bótox) está producido por una bacteria anaeróbica Clostridium botulinum y su mecanismo de acción implica la inhibición de la liberación de la acetilcolina a nivel de la unión neuromuscular. La inyección de bótox produce una disminución localizada, prolongada y reversible de la transmisión colinérgica a nivel muscular. De hecho, si se pone en exceso, provoca una parálisis muscular al cien por cien y, por ese motivo, los especialistas oculoplásticos modulan la contracción muscular para que sea más suave sin paralizarla, para evitar que el efecto quede artificial.

Existen personas reticentes a estos procedimientos por el temor a no reconocerse y perder su expresión facial. En el caso del bótox, los pacientes refieren sobre todo miedo a terminar con la estética de cejas levantadas y la cara totalmente planchada. Por eso preferimos poner poca cantidad cada seis meses que mucho una vez al año, lo que provoca un resultado más fisiológico para la expresión del rostro.

Hay jóvenes con muchas arrugas de expresión, sobre todo localizadas en el tercio superior del rostro, en el entrecejo o las patas de gallo, donde el uso prudente de bótox tiene efecto preventivo. Se consigue el reequilibrio en la contracción muscular en la expresión facial, ya que modula los movimientos que marcarán arrugas. AL poner bótox en los pacientes jóvenes de forma sutil, cada vez se necesitará menos cantidad y provocará que de mayor no se formen arrugas profundas.

El futuro va encaminado a una medicina estética preventiva para que la cantidad de producto necesario sea cada vez menor

Existe un cambio en la forma de trabajar con bótox. El futuro va encaminado a una medicina estética preventiva para que la cantidad de producto necesario sea cada vez menor. No es lo mismo tener que quitar una arruga muy profunda y marcada que empezar a poner un poco de toxina botulínica en un paciente joven que empieza a marcar la piel.

No existe estipulada una frecuencia estándar de pinchazos, no hay regla en cuanto a cantidad o zonas a tratar. Estos parámetros deben ser determinados individualmente, de acuerdo con un análisis facial minucioso por parte del oculoplático.

Doctora Marta López Fortuny, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer.

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