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¿Qué es?

Denominamos agujero macular a la formación de una rotura justo en el centro de la retina, zona a la que denominamos mácula. Suele aparecer a partir de los 50 años y es más común en mujeres. Puede ser bilateral hasta en un 15 % de los sujetos.

Su diagnóstico es clínico, es decir, visualizando el fondo de ojo después de haber dilatado las pupilas y por medio de lentes de gran aumento. No obstante, en todos los casos, realizaremos un escáner de la mácula (OCT o tomografía de coherencia óptica) para medir el tamaño y espesor del agujero macular, de lo que dependerá el pronóstico y el eventual tratamiento.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas de un agujero macular son muy variables. Desde pacientes totalmente asintomáticos al inicio, hasta pérdida severa de visión con la aparición de una macha ciega central fija (escotoma).

También es muy común la presencia de metamorfopsia (percepción de las imágenes distorsionadas y de las líneas rectas con ondulaciones) y de macropsia y/o micropsia (ver los objetos más grandes o más pequeños de lo que son en realidad).

Un síntoma muy característico de esta enfermedad es ver las líneas entrecortadas por centro, conociéndose como “signo de Watzke-Allen”.

Causas y factores de riesgo

Se cree que su causa radica en las tracciones que el humor vítreo (líquido gelatinoso transparente que rellena el globo ocular) ejerce sobre la mácula al contraerse, por un proceso fisiológico de envejecimiento. En condiciones normales, cuando vamos envejeciendo se produce un desprendimiento de vítreo, es decir, la gelatina intraocular se encoge y se va alejando de la mácula sin producir ningún daño sobre la misma ni consecuencias en la visión. Sin embargo, en algunos sujetos, la corteza vítrea tiene fuertes adherencias sobre la mácula y una contracción focal brusca de la misma, conduce a una rotura del tejido macular y a la formación de un agujero macular.

También podemos sufrir un agujero macular tras un traumatismo contuso ocular, en el contexto de una alta miopía o como complicación de edemas maculares crónicos.

Tipos

Existen diferentes clasificaciones de los agujeros maculares:

-Según su causa: idiopáticos o seniles (asociados al envejecimiento), los miópicos (aquellos que ocurren en pacientes con alta miopía) y los traumáticos (consecuencia de un traumatismo previo)

-Según el espesor de la retina dañado: completos (cuando el agujero afecta todo el espesor de la retina) y los lamelares (cuando afectan parciamente el espesor de la retina) asociándose en general a membranas epirretinianas.

-Según los hallazgos de la OCT. Clasificación compleja en la que no entraremos.

Prevención

No existe modo alguno de prevenir la formación de un agujero macular, lo importante es diagnosticarlos en estadios muy precoces donde el tratamiento quirúrgico es muy eficaz. Para ello son aconsejables las revisiones oftalmológicas periódicas, sobre todo en aquellos pacientes que ya han sufrido la misma enfermedad en el ojo contralateral.

Tratamientos

El tratamiento de los agujeros maculares es eminentemente quirúrgico.

La cirugía se denomina vitrectomía y se realiza de forma ambulatoria y bajo anestesia local. Es una técnica microincisional, es decir, con incisiones microscópicas que no precisan de sutura. Consiste en eliminar todas aquellas estructuras que causan tracción sobre la mácula, sea el humor vítreo, las membranas epirretinianas o la membrana limitante interna de la retina (capa más superficial de la retina).

Al término de la cirugía se inyecta una burbuja de gas dentro de la cavidad vítrea (taponamiento intraocular) que favorecerá al cierre del agujero macular. En los días posteriores a la cirugía, los pacientes tendrán que realizar un posicionamiento (generalmente sentado o con la cabeza boca abajo) más o menos estricto, dependiendo del tipo y duración de gas.

Los resultados quirúrgicos son más prometedores cuanto menor es la evolución de la enfermedad y menor el tamaño del agujero. En casos incipientes se consigue un alto porcentaje de cierre anatómico y una considerable mejora de la agudeza visual, comparado con los casos más evolucionados o con los agujeros maculares miópicos.

Profesionales que tratan esta patología

Preguntas frecuentes

  • La complicación más frecuente de la cirugía del agujero macular es la formación de cataratas, por lo que se ha de informar sobre la probable necesidad de extracción de la catarata en un periodo de entre 1-2 años. Por este hecho, a partir de los 50 años se aconseja a los pacientes realizar una cirugía combinada de extracción de cataratas y del agujero macular, en el mismo procedimiento quirúrgico.

    Existen otras complicaciones menos frecuentes y comparables con las que encontramos al realizar vitrectomía por otra causa, como son: formación de desgarros, desprendimiento de retina o infecciones intraoculares.

  • Para un apropiado cierre del agujero macular debemos inyectar una burbuja de gas, eso dificulta la visión de los pacientes las primeras semanas. Gradualmente y de modo espontáneo este gas será sustituido por un suero trasparente que las estructuras intraoculares van generando.

    El taponamiento con gas puede, en ocasiones, producir inflamación ocular que se controla fácilmente con gotas de corticoides y elevaciones de la presión intraocular que requieren también gotas hipotensoras.

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