¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica es uno de los tratamientos más emblemáticos y efectivos para combatir las arrugas faciales desde hace casi veinte años. El tratamiento consiste en infiltrar esta sustancia en el músculo de la zona que se desea tratar para inhibir su movimiento de forma transitoria y producir relajación. De esta forma, la toxina consigue corregir las arrugas dinámicas que aparecen cuando se contraen esos músculos.

"Rejuvenece tu mirada sin cirugía y potencia la belleza natural sin perder el dinamismo facial."

 

Esta toxina resulta muy cómoda y eficaz en medicina estética porque consigue atenuar las arrugas más severas, a la vez que proporciona prevención en pieles más jóvenes que únicamente presentan líneas de expresión. Estos son algunos de los beneficios de la toxina botulínica:

  • Corrige las arrugas existentes.
  • Mejora la textura de la piel.
  • Proporciona resultados naturales.
  • Respeta el dinamismo facial y preserva la expresividad.
  • Levanta la mirada, restaurando la posición de las cejas.
  • Permite tratar el bruxismo.
  • Es un tratamiento temporal y reversible.
  • Posee un contrastado perfil de seguridad a corto y largo plazo.
  • Presenta un elevado índice de satisfacción de los pacientes: hasta un 95% al mes del tratamiento y 86% a los tres meses.
  • Mejora progresiva si el tratamiento es continuado.
  • Tiene un efecto preventivo en pieles jóvenes al frenar la aparición de arrugas nuevas.

¿Para qué sirve la toxina botulínica?

En medicina estética, las inyecciones de toxina botulínica eliminan arrugas de forma fácil y rápida, sin complicaciones, sin dolor y sin cirugía. Su aplicación proporciona tratamiento preciso, una rápida acción y unos efectos de larga duración en los siguientes signos de envejecimiento facial:

  • Arrugas frontales
  • Líneas glabelares o arrugas del entrecejo.
  • Líneas de fruncimiento graves.
  • Patas de gallo.
  • Líneas del canto lateral.
  • Arrugas en el párpado inferior.
  • Líneas faciales superiores.
  • Produce relajación de los músculos maseteros para aliviar el bruxismo.

Además, la toxina botulínica se usa en oftalmología y en muchas otras especialidades médicas con fines terapéuticos.

¿Cómo se realiza el tratamiento?

Las inyecciones de toxina botulínica son un procedimiento sencillo, eficaz y ambulatorio:

1. PRE-TRATAMIENTO
A excepción de acudir a la consulta sin maquillaje y con la cara limpia, no se requiere ningún cuidado especial previo. Lo verdaderamente importante es que el paciente elija un centro de referencia donde realizar la infiltración de toxina botulínica y, una vez allí, exponga al médico sus preocupaciones y deseos para poder cumplir las expectativas del paciente.
2. TRATAMIENTO
El procedimiento tiene una duración aproximada de 30 minutos. Tras colocar una crema anestésica o frío local, el médico procede a la infiltración de la toxina botulínica, que se realiza con una aguja extremadamente fina, consiguiendo el máximo confort para el paciente. Por último, se aplica una crema regeneradora y protección solar. El tratamiento con toxina botulínica es compatible y se puede combinar con otros como el ácido hialurónico, la mesoterapia facial, el microneedling, el plasma rico en plaquetas (PRP) y los peelings revitalizantes.
3. POST-TRATAMIENTO

Es habitual la aparición de una leve inflamación en forma de habones en la zona tratada en las primeras 6 horas, que ira remitiendo poco a poco. En este período de tiempo también conviene tomar algunas precauciones y evitar que el paciente haga deporte, se exponga al sol, realice masajes faciales o se exponga a temperaturas extremas –como por ejemplo las de las saunas o, por el contrario, permanecer en lugares demasiado fríos¬. Por lo demás, el paciente podrá realizar sus actividades habituales con completa normalidad. Si es necesario, se puede realizar una revisión para optimizar el resultado del tratamiento pasadas dos semanas.

Duración: 30 minutos
Resultado: 3 - 4 días
Efectos: 4 - 6 meses
Anestesia: tópica

 

¿Cuánto duran los efectos del tratamiento?

Los primeros efectos de la toxina botulínica aparecen a los tres o cuatro días de su aplicación, atenuando las arrugas del rostro debidas a la gesticulación en el tercio superior (frente, entrecejo y contorno ocular), suavizando la mirada y proporcionando un aspecto rejuvenecido.

Los resultados máximos se suelen alcanzar a los 15 días, momento en el que, si es necesario, se realizará una revisión para optimizar el resultado final.

La relajación muscular más evidente se observa los primeros tres meses, aproximadamente, aunque los efectos pueden perdurar hasta los seis meses en algunos pacientes.

De forma paulatina, estos efectos disminuyen hasta que vuelven a aparecer las arrugas naturales de expresión y el paciente decide si realizar el mantenimiento. El tratamiento repetido a largo plazo conduce a mejorías progresivas en la intensidad de las arrugas.

Muchas personas muestran reticencia respecto a la infiltración de toxina botulínica por el temor a perder la expresividad facial y dejar de reconocerse. Algunos pacientes refieren temor al levantamiento de cejas exagerado o al allanamiento total de la tez. Para respetar la dinámica facial y la belleza natural de cada rostro preferimos ser inicialmente prudentes en la cantidad de producto y realizar un seguimiento más acurado.

¿Qué profesional debe realizar el tratamiento?

A la hora de elegir el profesional con el que realizar un tratamiento inyectado de toxina botulínica para tratar las arrugas del tercio superior del rostro, hemos de tener en cuenta la delicadeza de esta zona donde se encuentran estructuras tan importantes como son los ojos. 

Existen médicos oftalmólogos oculoplásticos que se dedican únicamente a la órbita ocular –párpados, vía lagrimal, órbita y contorno ocular–, tratando también las preocupaciones estéticas de esta zona, pero con el valor añadido de conocer profundamente la anatomía de la región superior del rostro.

Confía tu mirada a quien más sabe de ojos

 

Una técnica inadecuada o un exceso en la dosis de esta toxina puede provocar una parálisis muscular o una difusión del producto hacia una zona no deseada, dejando paso a efectos adversos como la caída del párpado, la elevación excesiva de las cejas, un exceso de lagrimeo o sequedad ocular. Los especialistas en oculoplastia modulan el tratamiento para que el efecto sea suave y natural.

De esta forma, la especialización en medicina estética oculofacial coloca al oftalmólogo oculoplástico en una posición relevante a la hora de conseguir unos óptimos resultados en cualquier tratamiento de la zona periocular, pero también para prevenir complicaciones y detectar otras afecciones, si las hay, ofreciendo al paciente un plus de confort y seguridad.

¿Para qué sirve la toxina botulínica?

En medicina estética, las inyecciones de toxina botulínica eliminan arrugas de forma fácil y rápida, sin complicaciones, sin dolor y sin cirugía. Su aplicación proporciona tratamiento preciso, una rápida acción y unos efectos de larga duración en los siguientes signos de envejecimiento facial:

  • Arrugas frontales.
  • Líneas glabelares o arrugas del entrecejo.
  • Líneas de fruncimiento graves.
  • Patas de gallo.
  • Líneas del canto lateral.
  • Arrugas en el párpado inferior.
  • Líneas faciales superiores.
  • Produce relajación de los músculos maseteros para aliviar el bruxismo.

Además, la toxina botulínica se usa en oftalmología y en muchas otras especialidades médicas con fines terapéuticos.

Profesionales que realizan este tratamiento

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