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10/08/2018

Antonio ya tiene 2 años y medio, es un niño travieso que sonríe y se mueve mucho, vino por primera vez al centro con 7 meses. Vive en Cartaya, un pueblo de la provincia de Huelva, con sus padres Sandra y Antonio y su hermana Naima. A las dos semanas de nacer, su madre vio que el niño desviaba los ojos de forma exagerada, después de insistir a su pediatra repetidamente sobre su preocupación, este le comentó que “estaba obsesionada”. Buscaron otras opiniones médicas sin hallar solución hasta que un familiar les recomendó el Centro de Oftalmología Barraquer, ya que sabía que aquí habían tratado con éxito a otro niño de la familia. Después de la valoración médica del niño y la valoración de la situación familiar, desde Fundación Barraquer se concedieron las ayudas para que Antonio fuese atendido en la Clínica. Lo visitó el Dr. Rodríguez Ezcurra y el diagnóstico médico se refería a una desviación convergente de inicio precoz: Una patología grave si no era tratada. Por tanto, y al ser Antonio tan pequeño, era fundamental actuar con celeridad puesto que las consecuencias podían ser una disminución permanente de la visión.

Se ha visitado en diversas ocasiones con el equipo médico de la Clínica. Antonio evoluciona favorablemente, todavía queda camino por recorrer y sigue acudiendo al centro. Continúan siendo necesarias las visitas de seguimiento y control de forma periódica, hasta que le den el alta médica. Antonio y Sandra sienten que su hijo “está en las mejores manos médicas” y nos cuentan que el trato que han recibido por parte de los doctores, secretarias médicas y personal de la Fundación “es de diez y eso ayuda mucho en esta situación”.

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