Claves para distinguir entre desprendimiento de retina y desprendimiento de vítreo
23/10/2026
En nuestro mundo audiovisual recibimos, cada vez más, una mezcla de imágenes fijas y vídeos en movimiento. Normalmente distinguimos ambos tipos sin problema. Pero ¿estamos seguros de que será siempre así? Las ilusiones de movimiento cuestionan esa frontera entre lo fijo y lo móvil.
Si dejamos vagar un poco la mirada sobre los rosetones o “serpientes” de la figura, estos parecen girar, desafiando nuestra convicción de que son una imagen fija. El efecto llega a cesar si nos fijamos en uno de los centros en concreto. Esta ilusión, creada en 2003 por Akiyoshi Kitaoka, de la Universidad Ritsumeikan de Kyoto, tiene venerables antecedentes que se remontan a Hermann von Helmholtz, el célebre físico del siglo XIX e inventor del oftalmoscopio.
Otras imágenes estáticas pueden crear ilusión de movimiento, sea al mover la figura o los ojos, al alejarla o acercarla, o simplemente por los micromovimientos de fijación.
La explicación, en el caso de la figura de Ouchi, estaría en los mecanismos de compensación que normalmente estabilizan la imagen percibida a pesar de los movimientos oculares. La presencia de dos patrones opuestos (vertical
y horizontal) crearía un conflicto entre el proceso que computa la dirección local del movimiento y el que integra dicha información en el espacio y decide si las distintas zonas son objetos o planos diferentes.
Sin embargo, las serpientes de Kitaoka parecen girar sin que movamos en absoluto el papel o los ojos. Esto se debería a una cierta disposición seriada de las luminancias —efecto que puede obtenerse con figuras de grises, aunque las series de colores lo refuerzan.
Debido a que los saltos de mayor contraste tienen una latencia perceptiva más corta que los de contraste bajo, una serie de tonos “ondulante” crearía la sensación de “dirección preferente”. Según la disposición de las manchas de color, pueden crearse ilusiones de rotación circular, cilíndrica, de desplazamiento lateral, de ondulaciones, de pulsaciones, de expansión o contracción, etc.
Las ilusiones de movimiento suponen herramientas poderosas para desentrañar el funcionamiento de la percepción visual, ya que ponen a prueba los mecanismos que nos dotan de capacidades (sorprendentes aunque no seamos conscientes de ello) como la de computar la trayectoria de lo que se mueve —y atrapar así una pelota, por ejemplo— o reconocer un objeto como estático pese a los constantes movimientos de nuestra mirada.
Profesor Rafael I. Barraquer, director médico del Centro de Oftalmología Barraquer