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02/08/2022

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Con las vacaciones llegan los días largos, calurosos y soleados. En verano también solemos exponer nuestros ojos a una gran cantidad de riesgos como los rayos nocivos del sol, el contacto con el agua y la práctica de algunos deportes que requieren una protección ocular adecuada.

En Deporte y protección ocular en verano #7, el último capítulo de nuestro podcast Descansa la vista, hablamos con el doctor Andrés Picó, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer, quien ofrece todas las pautas al respecto.

Las gafas de sol más adecuadas

El primer paso para proteger nuestros ojos en verano es escoger las gafas de sol. Esta elección suele estar más guiada por motivos estéticos pero hay que tener en cuenta los siguientes parámetros para tomar la decisión más adecuada:

  1. Filtro ultravioleta: hemos de asegurarnos que las gafas que adquiramos tengan el logo UV 400, que suele estar indicado en una pegatina. Con ello estaremos protegidos de los rayos nocivos del sol.
  2. Filtro de luz visible: por otro lado, las gafas de sol están clasificadas en 5 categorías según el porcentaje de luz que entra a nuestros ojos, siendo la categoría 0 la gafa más clara (ideal para ir por ciudad o conducir) y la 5 la más oscura i que más luz absorbe (indicada para el mar y la alta montaña). Escogeremos la categoría más adecuada al tipo de actividad que vayamos a realizar con las gafas.
  3. Color del cristal: no afecta mucho a la protección, pero sí que cambia la percepción de los colores del entorno. Por ejemplo, el gris o el verde alteran poco los colores y son muy adecuados para conducir. En cambio, es recomendable reservar el marrón para días muy despejados o realizar deportes acuáticos, como el esquí o el alpinismo. Por el contrario, el amarillo y el naranja aumentan mucho el contraste, por lo que se recomienda reservarlos a días muy nublados o con niebla.

Gafas para hacer deporte

Es muy importante el uso de gafas específicas para los distintos deportes que vayamos a practicar. Estas deben ser flexibles, estar fabricadas con un material anti impacto y adaptarse a la cara por completo. Vale la pena su uso en cualquier actividad deportiva, sean cuales sean sus características:

  • Durante el día: conviene usar gafas que nos protejan de los rayos ultravioleta. Además, pueden ser polarizadas, que disminuyen los reflejos y espejismos, resultando muy útiles en los deportes de carretera o de mar.
  • Deportes de raqueta como el tenis, el pádel o el squash: en estos casos, el tamaño de la pelota coincide con la medida de nuestra órbita ocular, por lo que un pelotazo en la zona puede producir lesiones graves. Aunque su práctica sea indoor o de noche y no requiera protección solar, vale la pena usar una gafa específica y transparente, ya que muchos de los traumatismos oculares son causados por estos deportes y así nos protegeremos en caso de impacto.
  • Deportes de desplazamiento como el running, el trail running, el ciclismo o el patinaje: de día conviene protección de los rayos nocivos del sol y si los realizamos de noche conviene igualmente usar una gafa como método de barrera. Además, el aire en la cara suele resecar la superficie ocular, con lo que la protección ocular toma más importancia para evitar la entrada de cuerpos extraños en los ojos.

Uso adecuado de las lentillas

El uso de las lentillas, por cuestiones estéticas y de comodidad, suele aumentar en verano. Pero sus usuarios deben mantener unas buenas pautas de higiene, uso y mantenimiento de las mismas para no poner en riesgo su salud:

  • No te bañes con las lentillas puestas, ni en la playa, ni en la piscina, ni en el baño de casa. La lentilla está hecha de un material poroso que reseca el ojo, disminuyendo su mecanismo natural de defensa y facilitando la absorción de cualquiera de las múltiples bacterias y microorganismos presentes en el agua (razón por la cual se echa cloro a las piscinas). El contacto de la lentilla con el agua, aunque sea potable, puede suponer un foco de infección con fatal desenlace para la salud visual.
  • Evita las lentillas si vas a la playa aunque no te bañes con ellas, pues la brisa reseca la superficie ocular y si además nos entra arena o cualquier cuerpo extraño puede costar más expulsarlo. Pero si eres de los que no puede evitar usar lentillas en la playa, los especialistas recomiendan que, por lo menos, estas sean desechables.
  • Usa gafas de natación para proteger tus ojos durante el baño y recuerda que también hay la posibilidad de graduarlas. Al salir del agua, puedes combinarlas con unas gafas de sol que también estén graduadas.
  • Aplica lágrimas artificiales si sientes que se resecan los ojos. Estas gotas son a los ojos lo que la crema hidratante a las manos, se venden en cualquier farmacia y pueden aplicarse a demanda para lubricar la superficie ocular cuando notemos sequedad, algo que sucede mucho con los aires acondicionados o el cloro de la piscina.
  • Lleva recambio de lentillas siempre encima y suficiente solución de mantenimiento si te vas de vacaciones. También es fundamental mantener limpia la caja donde las guardamos para evitar infecciones.
  • No duermas nunca con las lentillas puestas ni excedas el tiempo de uso recomendado, pues podemos provocarnos una lesión ocular.

Escucha el capítulo de podcast para conocer todas las recomendaciones.

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