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20/04/2020

El virus herpes simple tipo 1 se adquiere por contacto con una persona que tiene una infección activa. Existen casos de herpes ocular recurrente como ocurre con el herpes labial. El virus entra en el cuerpo humano a través de la nariz o la boca y se queda en los nervios, donde puede quedarse inactivo durante un tiempo prolongado. Un brote de herpes se asocia a varios factores como la exposición a la luz ultravioleta, cambios hormonales, resfriados, cirugías e incluso estrés.

El herpes ocular suele afectar un solo ojo, aunque también hay casos con afectación de ambos ojos. Puede afectar los párpados (blefaritis), la conjuntiva (conjuntivitis), la córnea (queratitis), el iris (iridociclitis) y el segmento posterior (uveítis).

Síntomas

  • Inflamación de los párpados
  • Lagrimeo
  • Sensación de cuerpo extraño
  • Ojo rojo
  • Fotosensibilidad
  • Visión borrosa

Tratamiento

El tratamiento de herpes ocular depende de la afectación ocular y suele ser con el uso de antivíricos tópicos y en algunos casos, anti-inflamatorios tipo cortisona tópica. En casos donde hay afectación visual por una cicatriz corneal densa, puede ser necesario un trasplante corneal para devolver su transparencia. En casos de afectación de tejidos profundos del ojo, o en casos recurrentes, el uso de antivíricos orales puede estar indicado. Se confirma el diagnóstico de herpes ocular mediante serología vírica y toma de muestra mediante PCR (polymerase chain reaction).

Prevención

Para prevenir su recurrencia, aconsejamos utilizar gafas de sol con protección alta contra los rayos ultravioleta, el uso de lágrimas artificiales, una vida saludable para promover un sistema inmune fuerte y una revisión periódica con su especialista.

Dra. María de la Paz, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer.