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20/03/2020

En el actual momento de crisis sanitaria y ansiedad social por la pandemia del coronavirus (Covid-19), resulta casi imposible reducir el uso de dispositivos electrónicos. Las posibilidades que nos ofrece la tecnología resultan de inmensa utilidad durante el encierro en casa, pero corremos el riesgo de excedernos en el uso de las pantallas.

El aumento de esta exposición tiene efectos secundarios en nuestros ojos, la mayoría de ellos poco importantes, aunque pueden llegar a limitar nuestro día a día. Los médicos oftalmólogos alertan del aumento de pacientes jóvenes con problemas visuales propios de edades más avanzadas, derivados del abuso de pantallas como ojo seco, dolores de cabeza o pérdida de visión. Por tanto, es importante que durante nuestra cuarentena sigamos algunas recomendaciones:

  1. Limitar la exposición a las pantallas. Resulta difícil porque queremos estar conectados con el mundo, teletrabajar y seguir la actualidad, pero conviene reducir al mínimo imprescindible el tiempo que dedicamos a los dispositivos electrónicos. Si nuestro trabajo requiere el uso de ordenador, podemos prescindir del móvil y la tablet en casa. Esta medida es especialmente necesaria en niños y adolescentes, ya que se encuentran en edad de desarrollo visual y pueden desarrollar más efectos secundarios a largo plazo.
  2. Utilizar el modo noche o los filtros de luz azul. La radiación azul forma parte del espectro normal de luz, quedando expuestos a ella cuando realizamos actividades al aire libre. Existen evidencias de que pueda haber una relación directa entre la exposición a la luz azul y la aparición temprana de cataratas o degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Aunque estas evidencias no son concluyentes, ya que el uso generalizado de estos dispositivos es relativamente reciente, el uso de pantallas digitales aumenta la exposición directa a la luz azul, por lo que es recomendable protegerse.
  3. Realizar descansos periódicos a lo largo de la jornada, si trabajamos con ordenador. En el mundo anglosajón tienen la regla de los “30-30-30”: cada 30 minutos, hay que levantar la mirada durante 30 segundos y mirar a más de 30 pies (aproximadamente 10 metros). Básicamente se trata de que cada media hora levantemos la mirada y miremos a lo lejos durante al menos treinta segundos o un minuto: para ello, podemos ir al baño, beber agua o mirar por la ventana. Si aprovechamos estas pausas para coger el móvil para responder a un mensaje o curiosear en redes sociales, este paso pierde la eficacia. Con esta medida evitaremos el cansancio ocular al final de la jornada laboral, y con ello posibles dolores de cabeza, pesadez en los ojos o visión borrosa, entre otros síntomas.
  4. Lubricar frecuentemente los ojos. Cuando fijamos la mirada en una pantalla o leemos, parpadeamos menos. Esta situación expone nuestros ojos a la sequedad, especialmente en ambientes con humedad relativa baja donde hay aire acondicionado, calefacción alta, polvo o viento. Es conveniente lubricar frecuentemente los ojos con lágrimas artificiales sin conservantes (cada 1-2 horas o más a menudo si es necesario). No es recomendable esperar a tener síntomas para usar las lágrimas, sino prevenir la sequedad, ya que una vez aparece, es más difícil que los síntomas mejoren. El uso de lentes de contacto puede facilitar la aparición de síntomas, ya que actúan a modo de esponja, absorbiendo la lágrima natural del ojo y empeorando la situación de sequedad. También puede ser recomendable el uso de humidificadores ambientales homologados y con filtros reglamentarios para evitar posibles infecciones.
  5. Ponerse las gafas. El uso continuado y por largos periodos de dispositivos digitales impone un sobreesfuerzo visual a nuestros ojos, pudiendo producir cansancio ocular y visión borrosa o dolores de cabeza al final del día, por lo que resulta fundamental usar la ayuda visual correctamente corregida. Si nos ponemos las gafas pero éstas no llevan la graduación correcta agravaremos la situación, por lo que debemos comprobar periódicamente nuestra graduación. También es recomendable utilizar gafas en lugar de lentillas, en la medida de lo posible, especialmente si nuestro trabajo requiere el uso prolongado de ordenador o pantallas.
  6. Realizar actividades al aire libre, si existe la posibilidad. Además de los efectos positivos en nuestra salud general, realizar actividades al aire libre disminuye el esfuerzo visual de nuestros ojos, ya que en estas situaciones predomina la visión lejana sobre la cercana. Esto es especialmente importante en los niños, ya que parece haber una relación entre la realización de actividades en ambientes cerrados y la aparición o aumento de la miopía. De modo que, si eres de los afortunados que disponen de jardín o terraza, es un buen momento para aprovecharlos al máximo, siempre y cuando protejamos bien nuestros ojos del sol.
  7. Acudir al oftalmólogo. Ante cualquier síntoma o problema visual es muy importante realizar una consulta, ya que algunos problemas que parecen banales pueden enmascarar otras complicaciones. Es recomendable una visita anual o bianual con el oftalmólogo, y acudir al servicio de urgencias en caso de problemas visuales de aparición súbita.

En Barraquer, dadas las circunstancias actuales por alerta sanitaria, mantenemos abiertas nuestras urgencias oftalmológicas 24h y también una línea telefónica para atender las dudas de nuestros pacientes. Si no sabes en qué ocasiones vale la pena venir o llamar, te lo explicamos aquí.

Doctor Borja Salvador Culla, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer.