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¿Qué provocan realmente las pantallas en los niños?

Guia infancia y pantallas

27/04/2026

El uso excesivo de pantallas puede favorecer la fatiga visual, la sequedad ocular y la miopía en niños si no se regula el tiempo de pantalla.

Pantallas y niños: ¿qué ocurre realmente con la visión?

Las pantallas forman parte del día a día de los niños, pero su uso excesivo puede tener consecuencias importantes sobre la visión y la salud visual infantil. Cuando un niño mira una tableta, un móvil o la televisión durante demasiado tiempo, los ojos trabajan de forma continuada en visión cercana, sin el descanso natural que ofrecen otras actividades. Este esfuerzo sostenido puede provocar fatiga visual, cansancio ocular y dificultad para mantener la atención, especialmente si el tiempo de pantalla se alarga o se combina con poca luz natural y una postura inadecuada.

¿Por qué son perjudiciales las pantallas?

Uno de los principales problemas es que, delante de una pantalla, disminuye la frecuencia de parpadeo. Esto hace que el ojo se lubrique peor y que aparezcan molestias como sequedad ocular, picor, irritación o visión borrosa transitoria. Además, cuando la visión de cerca se mantiene durante demasiado tiempo, el ojo realiza un esfuerzo constante para enfocar, y esto puede favorecer la aparición o el aumento de la miopía, especialmente en edades de crecimiento. Por eso, el problema no es solo la tecnología, sino el uso continuado y sin pausas.

El impacto en el día a día de los niños

Las consecuencias no son solo físicas. Cuando un niño ve mal o está cansado visualmente, puede tener más falta de concentración, más dolor de cabeza al final del día y más dificultad para seguir el ritmo escolar. A menudo estos signos pasan desapercibidos, porque muchos niños no saben explicar que ven mal o simplemente creen que ver así es normal. Esto hace que el papel de la familia y de la escuela sea esencial para detectar cambios como desviación de un ojo, tics, párpado caído o bajo rendimiento académico. En estos casos, una revisión ocular puede marcar la diferencia.

¿Cómo puedo reducir el impacto de las pantallas?

La clave no es demonizar la tecnología, sino hacer un uso responsable de ella. Hay que limitar el tiempo de pantalla según la edad, hacer pausas visuales regulares y procurar que el niño también tenga momentos de juego, lectura, creatividad y actividad al aire libre. También ayuda trabajar con buena iluminación, cuidar la postura y evitar sesiones demasiado largas sin descanso. En términos prácticos, lo más importante es entender que la salud visual infantil necesita alternancia: mirar de cerca, descansar, mirar lejos y volver a empezar. Así se protege mejor la visión en una etapa en la que los ojos todavía se están desarrollando.

Podéis leer más en la Guía de infancia y pantallas de la Fundación Barraquer.

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