Nevus o lunares en el fondo del ojo: preguntas frecuentes
21/01/2026
08/01/2026
La obstrucción del conducto lagrimal congénita (OVLC) es la patología de la vía lagrimal más frecuente en niños menores de un año. A continuación, te explicamos cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen, desde el masaje hasta la cirugía, si es necesaria.
La glándula lagrimal se encarga de producir la lágrima, que limpia el ojo y lo hidrata. Esta lágrima, tras limpiar y lubricar, drena a la nariz a través de la vía lagrimal.
Al nacer, algunos bebés tienen una persistencia de una membrana al final del conducto lagrimal (a nivel de la válvula de Hasner), provocando así una obstrucción mecánica de la vía. Esta es una de las causas más frecuentes de obstrucción de la vía lagrimal congénita (OVLC). Dicha obstrucción puede ser unilateral o bilateral.
Los síntomas habituales son el lagrimeo, que suele llamar la atención porque es visible incluso cuando el bebé está tranquilo, y puede empeorar con el frío y el viento. Se pueden observar en ocasiones costras secas en las pestañas, secreciones, conjuntivitis de repetición… y a veces también se observa irritación de la piel del párpado porque el propio lagrimeo irrita la piel y ellos mismos se frotan. Estos síntomas aparecen desde el nacimiento o en los siguientes días/semanas.
Si sospechamos que nuestro bebé puede tener una OVLC, se puede realizar una consulta con el pediatra y/o oftalmólogo para descartar otras causas de lagrimeo (no tan comunes).
Generalmente la OVLC se corrige por sí sola los primeros meses de vida, sobre todo durante los seis primeros. A pesar de ello, aconsejamos a las familias que, durante el primer año, ayuden a este lagrimal a abrirse realizando un masaje de Crigler. Es algo realmente sencillo e indoloro; se realiza deslizando el dedo hacia abajo, a nivel del lagrimal haciendo presión de manera que se intenta “romper” la membrana (al aumentar la presión hidrostática dentro del saco lagrimal). También aconsejamos realizar lavados del ojo con suero fisiológico.
En alguna ocasión, muy poco frecuente, puede administrarse algún colirio antibiótico.
En la mayoría de pacientes se abre el lagrimal antes del primer año, pero si al año los síntomas persisten, es cuando ya el pediatra lo derivará al oftalmólogo oculoplástico/pediátrico.
Según la edad del paciente y evolución del cuadro, se indicarán diferentes técnicas a realizar en quirófano. Se puede desobstruir mediante un sondaje (usando una especie de alambre fino), o bien un sondaje y una intubación colocando un tubito de silicona que posteriormente se retirará, o bien usar un catéter con un balón, que se hincha y así se dilata y abre el canal de esta manera.
En muy pocas ocasiones debemos realizar la cirugía de la dacriocistorrinostomía (DCR); la indicaremos en casos en los que hay una infección severa del saco lagrimal o porque falle alguno de los métodos mencionados anteriormente.
La obstrucción lagrimal en bebés suele resolverse de forma espontánea durante los primeros meses. En Barraquer entendemos la preocupación de las familias, y por eso ofrecemos un enfoque personalizado y progresivo: desde el masaje hasta las técnicas quirúrgicas más avanzadas solo cuando es estrictamente necesario.
Dr. Rob van der Veen, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer