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Complicaciones oftalmológicas de la diabetes

Complicaciones oftalmológicas de la diabetes
Dr. Javier Elizalde
Publicado 24/03/2026 / Revisado por
Dr. Javier Elizalde en 24/03/2026

La diabetes puede dañar la retina y otros tejidos oculares. Detectarlo a tiempo es esencial para preservar la visión.

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica crónica que afecta no solo el control de la glucosa en sangre, sino también múltiples órganos, incluyendo los ojos. Las personas con diabetes presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar complicaciones oculares que pueden llevar, en casos avanzados, a la pérdida de la visión.

Una de las principales complicaciones es la retinopatía diabética, que se manifiesta cuando los niveles elevados de glucosa dañan los vasos sanguíneos de la retina. Estos vasos pueden debilitarse, dilatarse y perder líquido, e incluso obstruirse, induciendo una falta de oxígeno en la retina. El organismo intenta compensar este daño generando “neovasos”, pero estos son frágiles y muy propensos a sangrar. Inicialmente, la retinopatía diabética puede ser asintomática, pero con el tiempo puede provocar visión borrosa, aparición de manchas en el campo visual o pérdida de visión central. Sin un tratamiento adecuado, esta enfermedad puede complicarse con hemorragias intraoculares e incluso con un desprendimiento de retina.

Otra complicación frecuente es el edema macular diabético, que ocurre cuando el líquido se acumula en la mácula, una pequeña zona situada en el centro de la retina responsable de la visión detallada, la lectura, el reconocimiento de rostros y la distinción de colores. El edema macular provoca distorsión en la visión y dificultad para realizar tareas que requieren visión fina.

La catarata diabética también es más prevalente y suele aparecer en edades más tempranas en comparación con la población no diabética. El exceso de glucosa altera la transparencia del cristalino, causando visión borrosa. Además, los pacientes diabéticos tienen un mayor riesgo de desarrollar glaucoma, una enfermedad que daña el nervio óptico y puede avanzar sin síntomas hasta fases irreversibles.

El control adecuado de la glucemia, la presión arterial y los niveles de colesterol es esencial para prevenir estas complicaciones. Se recomienda realizar revisiones oftalmológicas anuales, incluso en ausencia de síntomas, ya que el diagnóstico precoz permite aplicar el tratamiento apropiado y preservar la visión.

Dr. Javier Elizalde, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer

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