Nueva coordinadora de residentes
21/05/2026
La blefaritis es una inflamación de los párpados, particularmente en los bordes palpebrales, que afecta a personas de todas las edades, tanto adultos como niños. Aunque suele ser crónica y no siempre tiene una cura definitiva, una higiene adecuada de los párpados es clave para aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.
Sin el manejo adecuado, la blefaritis puede derivar en problemas como orzuelos, chalaziones y afecciones crónicas en la superficie ocular, como conjuntivitis o lesiones corneales que comprometen la calidad visual. Además, se asocia frecuentemente con el síndrome de ojo seco, ya que la inflamación afecta la producción y calidad de la lágrima, exacerbando las molestias oculares.
Mantener una correcta higiene de los párpados es esencial para controlar la blefaritis. Una limpieza regular ayuda a eliminar bacterias, restos de aceite y residuos celulares que contribuyen a la inflamación. Además, mejora la función de las glándulas de Meibomio, reduce la acumulación de secreciones y estabiliza la película lagrimal. Una rutina diaria de higiene puede aliviar los síntomas y prevenir recurrencias.
Aplica calor seco sobre los párpados durante 5-10 minutos (existen antifaces específicos para este uso). El calor facilita el drenaje de las glándulas de Meibomio y ayuda a abrir los orificios de salida de las glándulas.
Después de aplicar calor, realiza un masaje suave en los bordes palpebrales para liberar las secreciones retenidas y drenar las glándulas.
La limpieza de los párpados es fundamental. En caso de infecciones bacterianas, el oftalmólogo puede recetar antibióticos tópicos. Para infestaciones por Demodex, suelen indicarse productos a base de aceite de árbol de té (específicos para el uso palpebral). En casos persistentes, podría ser necesaria una microexfoliación profesional de los bordes del párpado.
El tratamiento básico incluye calor seco con antifaz y masajes regulares. Si estas medidas no son suficientes, se puede recurrir a terapias avanzadas, como la luz pulsada intensa regulada (IPL), que ayuda a destapar las glándulas de Meibomio.
En ambos tipos de blefaritis, el uso de lágrimas artificiales puede ser útil para mantener la lubricación ocular hasta que se estabilice la calidad de la película lagrimal.
Con una rutina constante de higiene y los tratamientos indicados por el especialista, es posible controlar los síntomas de la blefaritis y mejorar significativamente la calidad de vida.
Dra. Ainhoa Martínez Grau, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer
El ojo seco es una patología crónica que consiste en la escasez de la cantidad de lágrima y/o en el deterioro de la calidad de la misma produciendo una inflamación de la superficie del ojo. Las lágrimas son esenciales para mantener la superficie del ojo lubricada, proporcionarle nutrientes y protegerlo contra infecciones. En este capítulo hablamos con el doctor Rubén Delgado sobre algunas cuestiones básicas sobre el ojo seco y los tratamientos que ofrecemos en Barraquer.