Cataratas y envejecimiento: qué es normal y qué no
30/09/2026
La exploración del fondo de ojo, también llamada oftalmoscopia, es una de las pruebas más comunes en las revisiones oftalmológicas. Se trata de una técnica rápida, indolora y no invasiva que permite evaluar en profundidad el estado de las estructuras internas del globo ocular: nervio óptico, mácula, retina periférica, arcadas vasculares y coroides.
Esta prueba es fundamental para detectar precozmente diversas patologías oculares y sistémicas que afectan a la visión.
La oftalmoscopia permite al oftalmólogo visualizar directamente el interior del ojo, accediendo a través de la pupila con un dispositivo llamado oftalmoscopio. Este instrumento emplea una fuente de luz y un sistema de lentes para ampliar las estructuras del fondo ocular.
Gracias a esta visualización, se pueden detectar alteraciones propias de enfermedades oculares crónicas y degenerativas, así como cambios vasculares asociados a enfermedades sistémicas como la diabetes o la hipertensión.
En la mayoría de los casos, es necesario aplicar un colirio para dilatar la pupila, lo que provoca visión borrosa durante unas horas. Por ello, se recomienda acudir acompañado.
La exploración del fondo de ojo es una herramienta clave para el diagnóstico y seguimiento de múltiples patologías:
Además, esta prueba puede revelar signos tempranos de tumores intraoculares, desprendimientos de retina o inflamaciones (uveítis).
Desde el Centro de Oftalmología Barraquer, recomendamos realizar esta prueba en los siguientes casos:
Consejo útil: tras la dilatación, evita conducir o usar pantallas hasta recuperar la visión normal.
La exploración del fondo de ojo es una prueba esencial para preservar la salud ocular, ya que permite detectar a tiempo enfermedades que, sin tratamiento, pueden comprometer seriamente la visión. En Barraquer, apostamos por un seguimiento personalizado y proactivo, adaptado a cada paciente.
Dra. Sònia Viver, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer.