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22/05/2020

Luis Miguel llegó al Centro de Oftalmología Barraquer cuando había pasado un poco más de un mes de cumplir 16 años. Su madre le acompañaba. Hacía tiempo que estaban preocupados. En aquella época, iba al instituto donde cursaba 3º de ESO y le costaba ver la pizarra con claridad, ya no podía seguir las clases como antes. Le gustaba sentarse al final de la clase pero ahora no lo podía hacer porque no leía lo que escribían. Pensaba que quizás necesitaba gafas. Su madre buscó una óptica cercana de casa, esperaba que con las gafas nuevas todo volvería a la normalidad pero no fue así. No funcionaron, la optometrista de la óptica le aconsejó ponerse lentillas pero tampoco fue la solución. Fue entonces cuando la madre de Luis Miguel habló con un médico amigo de la familia que les aconsejó que fuesen al que para él es “el mejor centro de oftalmología” y así fue como Luis Miguel comenzó su particular camino hacia una “nueva forma de ver la vida”.

Luis Miguel recuerda de aquella época: “…pensaba mucho sobre lo que me podía pasar y tenía miedo” y las sensaciones que tuvo la primera vez que vino al Centro, con 16 años: “Cuando llegas a un sitio totalmente nuevo y te hacen muchas pruebas, sientes que llevas muchos días esperando que un médico te diga qué te pasa, tienes ganas de que pase. Me llevaban de una sala a otra, tenía nervios y ganas de volver a casa con una solución, parecía que la mañana nunca se acababa. Las máquinas me daban mucho respeto y cuando me hicieron las fotos de los ojos, sentí un destello que me impresionó mucho. Y con el paso de los años, hoy como aquella primera vez, sigo teniendo la sensación de que te revisan todo, todo y muy, muy bien”. Afirma que los doctores le explicaron de forma muy comprensible lo que tenía, y que debía seguir visitándose y controlando sus ojos y seguramente tendría que ser operado más adelante.

"La visión no debería faltar a nadie y me gustaría dar las gracias a todo el equipo del Centro de Oftalmología Barraquer porque cambió mi forma de ver la vida"

Hasta ese momento los problemas de visión no le permitían seguir el curso escolar con normalidad, un tiempo más tarde, vio truncada su aspiración a ingresar en el ejército al no superar las pruebas médicas obligatorias por afecciones en los ojos. Fueron momentos de una gran incerteza y frustración. Pero Luis Miguel fue operado con éxito.  A partir de ese momento, sintió que su vida empezaba a mejorar.

Ahora que ya han pasado 15 años de aquella primera visita, sigue de forma periódica acudiendo al Centro. Solo tiene palabras de gratitud para los doctores que le han atendido durante estos años. Recuerda con especial agradecimiento las primeras visitas con la Dra Elena Barraquer, cuando fue operado por el profesor Rafael I. Barraquer, y las últimas visitas con el Dr. Borja Salvador. Para él todo el equipo médico es excelente como el resto de profesionales: el equipo de Contactología, los optometristas, las secretarias de los doctores, los técnicos que realizan las pruebas, los recepcionistas y el equipo de Fundación, todos ejercen su labor de forma impecable.

A Luis Miguel le gustaría añadir que su deseo es que más personas sientan la misma satisfacción que él al recuperar la vista en el futuro: "Sé que siempre hay gente en situación más extrema que la propia y yo me siento muy afortunado de tener la vista estable. La visión no debería faltar a nadie y me gustaría dar las gracias a todo el equipo del Centro de Oftalmología Barraquer porque cambiaron mi forma de ver la vida y mejoró enormemente”.

Núria Delsors, trabajadora social de la Fundación Barraquer.

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