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27/12/2017

“Doctora, me escuecen los ojos.” Esta frase es motivo de consulta muy frecuente en mi práctica diaria como especialista en superficie ocular. Los pacientes también pueden notar los ojos rojos, sensación de arenilla, ardor por el uso prolongado de la pantalla, o incluso lagrimeo cuando sopla el viento o hay aire frío. Vienen a nuestra consulta diciendo “me han dicho que tengo ojo seco, pero me lloran los ojos… no entiendo qué me pasa y no me ayudan las lágrimas artificiales que me han recetado.”

La sequedad ocular u “ojo seco” engloba situaciones donde hay una disfunción lagrimal o mala lubricación de la superficie ocular. Puede ser debido a una falta de cantidad de lágrimas (acuodeficiente) y/o por mala calidad de lágrima (evaporativo).

Causas

Las causas más frecuentes de ojo seco son: blefaritis, edad avanzada, hormonales, menopausia, hábitos tóxicos, nutricionales, abuso de lentes de contacto, cirugía refractiva como LASIK o PRK, medicamentos (como ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, antihipertensivos, etc.) enfermedades sistémicas (como diabetes, hipertiroidismo, atopia, hipercolesterolemia, hepatitis, etc.), múltiples cirugías de la superficie ocular, cirugía del párpado, uso prolongado de medicamentos tópicos como hipotensores o analgésicos, tumores de glándula lagrimal, radioterapia de tumores oculares o de anejos, avitaminosis A, síndrome de Sjögren, alergia ocular, exposición crónica al sol, quemaduras, etc.

Diagnóstico

Una anamnesis exhaustiva es fundamental ya que la mayoría de los casos de ojo seco es leve y se puede tratar de una forma sencilla. En casos que ya vienen por una segunda opinión, el especialista de ojo seco puede pedir pruebas para medir la calidad y la cantidad de lágrimas, la sensibilidad corneal, el estado de las glándulas de Meibomio, realizar una biopsia o cultivo, estudio del parpadeo, estudio del aclaramiento lagrimal, y el uso de diferentes tinciones vitales para valorar más a fondo el estado de la superficie ocular. En ciertos casos donde hay sospecha de asociación con una enfermedad sistémica, una analítica de sangre para descartar un origen autoinmune puede ser imprescindible, incluso un estudio de las glándulas salivares ya que se puede asociar el ojo seco a la boca seca.

Novedades en el tratamiento

El uso de lágrimas artificiales, la higiene de los párpados y una dieta rica en ácidos grasos Omega 3 son fundamentales para lograr una estabilidad del cuadro clínico. Los lubricantes de nueva generación (sea gota, gel o pomada) no tienen conservantes y tienen propiedades regeneradoras. Algunos también tienen protector solar incorporado, o vitaminas, o componentes lipídicos para casos de ojo seco evaporativo. Todos estos componentes sirven para lograr una película lagrimal más estable. Existen productos nuevos para la higiene palpebral con antisépticos y antiinflamatorios. Para la blefaritis, tenemos disponible la microexfoliación palpebral y el sondaje de las glándulas de Meibomio. En casos puntuales el uso de antiinflamatorios, o inmunomoduladores, incluso el uso de terapia celular mediante la propia sangre del paciente (suero autólogo o plasma rico en factores de crecimiento) puede lograr curar las posibles heridas que tengan los pacientes con ojo seco severo.

Cabe destacar que tratando la causa de la sequedad ocular, los pacientes pueden curarse y lograr tener una vida normal sin depender de los colirios, aunque hay casos crónicos que necesitan el tratamiento de por vida.

Dra. María Fideliz de la Paz