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Lentillas: claves para hacer un buen uso y evitar complicaciones

16/09/2022

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El uso de lentes de contacto está más que extendido, pero muy pocos lo hacen correctamente. Si bien es cierto que estos objetos están especialmente diseñados para ser posados sobre la superficie ocular, las lentillas requieren la prescripción por parte de un contactólogo, así como seguir unas pautas y realizar un uso responsable. Además, el uso de lentillas genera una gran cantidad de dudas:

  • ¿Qué tipo de lentes de contacto son las más indicadas?
  • ¿Puedo ponerle lentillas a mi hijo? ¿A partir de qué edad es posible usarlas?
  • ¿Cuáles son los riesgos de las lentes de contacto y cómo evitarlos?
  • ¿Se deben frotar las lentillas al lavarlas? ¿Todos los tipos?
  • ¿Qué es un contactólogo y cuál es su papel?
  • ¿Qué son las lentillas pijama para el control miópico?
  • ¿Por qué hay que priorizar el uso de las gafas al de las lentillas?
  • ¿En qué casos las lentillas proporcionan una mayor agudeza visual?
  • ¿Es todo el mundo apto para el uso de lentes de contacto?
  • ¿Qué patologías pueden ser tratadas mediante el uso de lentillas?

Sobre todo ello hablamos con el contactólogo Eloi Rodríguez, responsable del Departamento de Contactología del Centro de Oftalmología Barraquer y con el doctor José Lamarca, oftalmólogo del área de Córnea y Superficie Ocular del mismo Centro. Escucha sus recomendaciones en Lentillas: claves para hacer un buen uso y evitar complicaciones #8, el último capítulo de nuestro podcast Descansa la vista.

Cuándo visitar al contactólogo

Aunque el acceso a las lentes de contacto es fácil, incluso pueden comprarse online, todo usuario de lentillas debe consultar previamente a un médico oftalmólogo, para que confirme el estado de salud de sus ojos, y también a un contactólogo, que es el especialista encargado de prescribir su uso, personalizarlas de acuerdo con las características de cada paciente y darle las pautas e indicaciones para usarlas correctamente.

Es por ello que resulta fundamental acudir a un centro especializado en salud ocular antes de iniciarse en el uso de lentillas o si ya se ha iniciado su uso pero sin la supervisión de un especialista. Tal y como afirma Rodríguez, “las lentillas bien indicadas, adaptadas y usadas de acuerdo con las normas de higiene no tienen por qué dar problemas. El riesgo real aparece casi siempre por un error cometido durante el uso”.

Complicaciones con las lentillas

Estas son las principales complicaciones asociadas al mal uso de las lentes de contacto:

  1. Manipulación incorrecta: herir o irritar el ojo por inexperiencia, que la lentilla se haya desplazado durante el uso y el paciente no la pueda retirar, que el usuario se ponga una lente alterada o rota parcialmente... Estas situaciones tienen fácil solución acudiendo al contactólogo o al oftalmólogo, idealmente si existe servicio de urgencias oftalmológicas. Es muy importante que el especialista conozca las dificultades que puedan surgirle al paciente, para poder reforzar sus habilidades y repasar las pautas necesarias para el correcto uso y disfrute de la lente.
  2. Inflamación ocular o enrojecimiento: esta situación provoca incomodidad y difícil tolerancia a las lentillas y desaconseja su uso. Hay que realizar un correcto análisis de la situación del paciente, para conocer el por qué de esa reacción y poder solventarla. En ocasiones puede tener relación con las soluciones de mantenimiento y la interacción con los materiales de las lentillas, las lágrimas artificiales o los colirios con conservantes o simplemente deberse a una lente de contacto incorrecta que tiene que ser readaptada.
  3. Infección: se trata de la peor situación en relación con el uso de una lentilla. Las más preocupantes son sobre todo las provocadas por microorganismos como las pseudomonas, las amebas o los hongos, procesos que presentan una rápida evolución y que, desgraciadamente, tienen altas posibilidades de terminar en un trasplante de córnea.

No te bañes con las lentillas

Ni en el mar, ni en la piscina, ni en la ducha de casa. Aunque el agua sea potable, el contacto de la lentilla con el agua supone un factor de riesgo para la aparición de las complicaciones anteriormente mencionadas. Los beneficios que proporcionan las lentillas (como salir del agua y encontrar la toalla), resultan totalmente insignificantes si se conoce el peligro real de bañarse con ellas, por lo que arriesgarse no merece la pena.

Las lentillas están hechas de materiales permeables al oxígeno para aportar la máxima oxigenación a la córnea y a nuestra superficie ocular. Están fabricadas de materiales plásticos con un porcentaje de agua variable que le dan esa flexibilidad y suavidad al tacto y actúan como una esponja en contacto con el agua, absorbiendo y reteniendo cualquier germen o bacteria que pueda dañar nuestros ojos. Por ello es importante evitar el contacto con el agua mientras usemos lentes de contacto.

Otras recomendaciones serían seguir los reemplazos, mantener unas buenas pautas de higiene y no exceder el tiempo de uso, indicaciones que deben personalizarse con cada paciente según sus controles.

Escucha el capítulo de podcast para conocer todas las recomendaciones y recuerda que puedes enviarnos tus dudas sobre salud ocular en Instagram, Twitter o Facebook a través del hashtag #DescansaLaVista para que podamos resolverlas en los próximos capítulos.

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