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01/04/2020

La inflamación de los párpados, también conocida como blefaritis, así como el  chalazión (orzuelo), son afecciones oculares muy comunes, cuya mejor forma de prevención es la higiene de los párpados.

En pacientes que ya tienen sintomatología de alguna de estas patologías, es recomendable que la limpieza se realice dos veces al día, por la mañana y por la noche. Pero es igualmente recomendable que pacientes sin molestias incorporen la limpieza palpebral a su rutina de higiene, haciéndolo una vez al día.

Actualmente, existen tres métodos para realizar una correcta limpieza de los párpados, aunque algunos son más nuevos y por ello menos conocidos:

Toallitas

Son el método utilizado por la mayoría de pacientes y también el más antiguo. Están diseñadas específicamente para la higiene ocular y consiguen una doble acción:

  1. Efecto químico gracias al jabón con el que están impregnadas, pues disuelve el material grasoso y escamoso que se genera en los párpados, alrededor de las pestañas, sin provocar picor.
  2. Efecto mecánico gracias al movimiento que realizamos al usarlas, consiguiendo arrastrar y retirar el exceso de suciedad.

Para realizar una buena higiene con las toallitas es contraproducente pasar del canto interno del ojo al externo, a pesar de ser lo más intuitivo, pues lo único que haremos será cambiar la suciedad de sitio. Recordemos que las escamas, la grasa y la inflamación se posan en la base de las pestañas, por lo que si realizamos un movimiento horizontal, lo único que haremos es desplazar este exceso, en lugar de retirarlo.

Lo que los oftalmólogos recomiendan es envolver un dedo con la toallita y realizar maniobras de arriba hacia abajo, de modo que podamos peinar las pestañas de raíz a puntas, como si de cabello se tratara, para ir arrastrando el exceso acumulado. Primero realizamos la maniobra con el ojo cerrado, para peinar las pestañas superiores, y después repetimos con el ojo abierto para hacer lo propio con las inferiores. De esta forma, observaremos cómo se va acumulando en la toallita la suciedad que hemos retirado.

Jabones

Existen una serie de productos limpiadores que incorporan unas características específicas, no provocan irritación y evitan que el paciente sienta picor tras su aplicación. Igual que las toallitas, con estos jabones también conseguimos la disolución de las secreciones de forma química y mecánica. Pero esta es una limpieza más fácil de cumplir que con las toallitas, ya que únicamente requiere nuestras manos limpias, y también resulta más suave y rápida que el primer método.

Los jabones son una buena opción para pacientes sin sintomatología, que no tienen una blefaritis muy acentuada o que jamás han tenido orzuelos, y que simplemente quieren incluir los párpados a la rutina de limpieza.

Sprays

Son el método más nuevo de limpieza palpebral que recientemente se ha incorporado al mercado. Al igual que las toallitas y el jabón, su acción su también disuelve el contenido de la blefaritis, pero ofrecen un gran punto diferencial, pues consiguen modificar las características de la base de las pestañas a largo plazo para que el paciente tenga menos incidencia en el futuro.

Además de los métodos de limpieza palpebral en casa, también existen tratamientos médicos como la microexfoliación palpebral, una limpieza en profundidad de los márgenes de los párpados. Esta opción está recomendada para casos de blefaritis anterior, una afección en la que hay inflamación de los párpados, acompañada de la presencia de material grasoso escamoso (similar a la caspa), que en algunos casos puede estar infectado. Ante la presencia de cualquier molestia u anomalía, es imprescindible acudir al oftalmólogo para que valorar la mejor opción en cada caso.

Doctora Marta López-Fortuny, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer.

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