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perforaciones oculares

17/11/2016

El ojo contiene en su interior humor acuoso y vítreo, un medio líquido gelatinoso, que da consistencia y permite una correcta trasmisión de luz. La pared que contiene ambas sustancias es la esclera, que aunque es fina, tiene una gran resistencia.La cámara anterior del ojo contiene el humor acuoso y la posterior el humor vítreo.

El humor acuoso, además de nutrir las estructuras, mantiene la presión y la consistencia del ojo. A grandes rasgos, el globo ocular contiene tres tejidos fundamentales para la visión: el iris, el cristalino y la retina. Son extremadamente delicados y su alteración puede comprometer de manera grave la agudeza visual. Además, dado que el interior del globo ocular es estéril, el contacto con el exterior podría ocasionar fácilmente una infección.

¿Qué es una perforación ocular?

La perforación ocular se define como aquella lesión que comunica el exterior del ojo con su interior. La causa más frecuente de perforación son los traumatismos, y representan la primera causa de disminución de agudeza visual en personas por debajo de los 40 años. Infecciones severas o enfermedades degenerativas pueden también conllevar una perforación.

¿Qué es un traumatismo ocular?

Los traumatismos oculares se dividen en físicos o químicos, siendo los segundos de extremada urgencia ya que una rápida actuación mejora notablemente el pronóstico visual. Los trastornos físicos, por ejemplo golpes, o la entrada de material de cualquier tipo, pueden tener una repercusión muy variada: desde una abrasión corneal leve que cura en pocas horas, hasta el temido estallido ocular con pérdida de todas las estructuras. Ante un traumatismo, hay que acudir lo antes posible a un servicio de urgencias oftalmológicas.

¿Cómo se tratan estos traumatismos?

Ante un traumatismo hay que comprobar si existe perforación. No siempre es evidente, sobre todo en perforaciones pequeñas, por lo que es necesaria una exploración exhaustiva y pruebas complementarias como tinciones o ecografía.

Es muy importante descartar la existencia de cuerpos extraños realizando pruebas de imagen tales como radiografías. Durante la espera para la reconstrucción quirúrgica se debe cubrir el ojo con un protector, mantenerse en reposo, nunca ejercer presión sobre el ojo o los párpados, evitar maniobras de Valsalva (por ejemplo aguantar la respiración o realizar fuerza), y no instilar gotas ni pomadas.

La actuación del oftalmólogo de urgencias es un factor pronóstico fundamental, tanto en brevedad como en habilidad de ejecución. En una situación de este tipo el cirujano se enfrenta a un cuadro donde pueden haber lesiones en prácticamente cualquier tejido ocular, desde la córnea a la retina. Del mismo modo pueden existir cuerpos extraños realmente difíciles de extraer.

El tratamiento varía mucho en función de las estructuras afectadas. En algunos casos utilizamos pegamentos biológicos o membranas que contengan la perforación a modo de parche; en otros realizamos suturas que en ocasiones son una auténtica filigrana, fruto de horas de trabajo.

Por otro lado, además de contener la perforación, hay que resolver las complicaciones: desde la reposición de la retina, la retirada de hemorragias, el recambio del cristalino o la reconstrucción del iris, entre otros. Una vez realizada la cirugía reconstructiva, debemos vigilar las complicaciones postoperatorias, especialmente la presión intraocular que suele estar elevada, y otras tardías o progresivas, que se pueden tratar de forma quirúrgica, como es la aparición de cataratas.

Su posoperatorio

Una vez la situación está controlada, el principal objetivo es la recuperación de la visión, aunque en ocasiones no es fácil y requiere terapias con láser o incluso trasplantes de córnea.

El principal mensaje que damos los profesionales de la oftalmología es la prevención. Aunque la mayoría de casos son fortuitos, algunos se pueden evitar utilizando gafas protectoras cuando realizamos algunos trabajos o deportes de riesgo. El segundo mensaje es que una vez sucede un traumatismo es importante acudir de forma urgente a un servicio de urgencias oftalmológicas para realizar un rápido diagnóstico y tratamiento, que probablemente mejore el desenlace de esta situación.

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