Parálisis oculomotoras



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Parálisis oculomotoras

¿Qué es?

Existen siete músculos extraoculares: cuatro músculos rectos, dos músculos oblicuos y el músculo elevador del párpado superior. Son los encargados de desplazar los globos oculares hacia el objeto de atención del campo visual y que las imágenes percibidas por cada ojo se fusionen en una sola en la corteza visual cerebral. Complicados circuitos neuronales, cerebrales y los nervios oculomotores (pares craneales III, IV y VI) controlan, dirigen y coordinan las acciones de los músculos oculares. El término parálisis oculomotoras define la disminución de fuerza de un músculo, lo que produce una reducción del movimiento de rotación del globo ocular en la dirección correspondiente al músculo paralizado. El déficit parcial se denomina paresia y el déficit total, parálisis. Pueden presentarse aisladas o asociadas entre sí.

Síntomas

Existen una serie de signos y síntomas que son comunes para todas las parálisis: Diplopía (o visión doble). Es el más común. Se produce porque la posición anómala del globo ocular afecto de la parálisis hace que la imagen del objeto que se mira no caiga en el mismo punto retiniano en ambas retinas. Puede existir tortícolis (posición anómala de la cabeza que adopta el paciente para compensar la diplopía) y desviación ocular. Las causas son variadas afectando tanto niños como a ancianos. Existen parálisis congénitas, vasculares (por diabetes mellitus, hipertensión arterial o arterioesclerosis), infecciosa (por virus), inflamatorias , tumorales y traumáticas.

Tratamiento

Antes de iniciar el tratamiento se debe valorar el compromiso sistémico de cada paciente y en ocasiones se necesita otros especialistas como neurólogo, radiólogo u oncólogo. El tratamiento conservador está indicado en la fase aguda, durante los primeros 6 meses. Mediante antiinflamatorios no esteroideos si hay dolor, en las de etiología microvascular, oclusión de forma alterna cada ojo, para evitar diplopía e inyección de toxina botulínica para minimizar la contractura del músculo antagonista. En la fase crónica o estabilizada: se usan prismas si ha habido recuperación parcial y queda una desviación residual pequeña pero si la desviación es mayor y no responde al tratamiento, se debe realizar cirugía. Ésta se plantea cuando se ha comprobado la estabilidad del cuadro (mínimo 6 meses) sin signos de recuperación. No existe una sola cirugía que resuelva todos los casos. El objetivo es lograr el paralelismo en posición primaria de la mirada para obtener el máximo campo visual.

Prevención

Al ser una afección con múltiples causas es complicado de prevenir pero conocer los síntomas e identificarlos tanto en los niños como en los adultos y ancianos, ayudará en su tratamiento más eficaz.

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