Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Algunas de las cookies son necesarias para navegar. Para habilitar o limitar categorías de cookies accesorias, o para obtener más información, personaliza la configuración.

¿En qué consiste el tratamiento?

La cirugía de estrabismo se realiza sobre los músculos extraoculares, que son los encargados de los movimientos del globo ocular. Mediante su contracción permiten que el ojo pueda “rotar” sobre los 3 ejes del espacio. Los músculos actúan como “parejas” o “riendas”, de manera que cuando uno se contrae, el antagonista o contrario se relaja, para permitir el movimiento.

 

¿Cuándo está indicado el tratamiento?

En el caso de los niños, cuando la desviación persiste a pesar de la corrección óptica (gafas o lentes de contacto) y del tratamiento del ojo vago y su magnitud es importante, está indicado proceder a tratamiento quirúrgico, para evitar la ambliopía y restaurar en lo posible la visión binocular.

En la edad adulta, estaría indicado operar los estrabismos que provocan diplopia o visión doble, tortícolis, fatiga visual y defecto cosmético y/o impacto psicológico en la calidad de vida del paciente.

Es importante recalcar, que cuando el estrabismo aparece de manera aguda en el adulto, resulta imprescindible realizar un estudio completo del paciente para descartar cualquier patología de base (neurológica, traumatismos, tumores…) antes de decidir tratamiento quirúrgico.

En el caso de desviaciones de pequeña magnitud existen otras opciones terapéuticas como la toxina botulínica, los ejercicios de rehabilitación visual y los prismas.

¿Cómo se realiza?

Durante la cirugía, el oftalmólogo realizará una pequeña incisión en el tejido que cubre la parte anterior del ojo (conjuntiva y cápsula de tenon) para acceder a los músculos.

Dependiendo del sentido de la desviación, se modificará su tracción para obtener el máximo alineamiento ocular. Existen diferentes técnicas para debilitar o reforzar un músculo, pero lo más habitual si queremos “debilitarlo”, es modificar su inserción, situándolo más atrás para que esté “más relajado” y por tanto “tire” menos.

Cuando lo que buscamos es reforzar el músculo, lo más frecuente es acortar su longitud para que esté “más tenso” y “tire” más.  El número de músculos que se deben operar dependerá del tipo de estrabismo y características del paciente (edad, visión de cada ojo, antecedentes de cirugías previas…).

Puede ser necesario realizar cirugía en uno o ambos ojos y en uno o varios tiempos quirúrgicos. Un 20-30% de los casos puede requerir más de una intervención a lo largo de la vida.

En el caso de los niños, debido a su corta edad, la intervención se realizará bajo anestesia general, mientras que en los adultos, es posible utilizar anestesia local. En ambos casos, la cirugía es ambulatoria, por lo que el mismo día de la intervención el paciente podrá regresar a casa.

Resultados

En el postoperatorio el paciente presentará el ojo rojo, durante 3-4 semanas, lagrimeo y molestias ligeras y deberá limpiar el ojo con suero fisiológico y aplicar colirio antibiótico y antiinflamatorio durante aproximadamente 20 días. 

No será necesario vendaje ni extracción de suturas, ya que los puntos son reabsorbibles de manera que se caen solos en 7-10 días. Aunque dependerá del grado de complejidad de cada caso, en general, el paciente podrá reanudar su actividad normal tras pocos días, evitando esfuerzos físicos importantes, deportes de impacto y piscina. En el caso de los niños de corta edad suele ser necesario una ausencia escolar de 15 días tras la fecha quirúrgica.

El objetivo de la cirugía de estrabismo no solo incluye mejorar el paralelismo ocular y el grado de cooperación binocular, sino también eliminar o reducir la diplopia (visión doble), corregir posturas anómalas de la cabeza (tortícolis), disminuir la fatiga visual y mejorar el aspecto cosmético y calidad de vida del paciente.

Es importante tener en cuenta que en un porcentaje elevado de pacientes puede ser necesario realizar más de una intervención.

Posibles riesgos

Como cualquier procedimiento invasivo, la cirugía de estrabismo no está exenta de riesgos, que aunque son poco frecuentes al tratarse de una cirugía de abordaje extraocular, deben conocerse.

Intraoperatorios: riesgos propios de la anestesia, hemorragia, perforación escleral, dificultad para aislar los músculos en las reintervenciones

Postoperatorias: infección, quistes o cicatrices conjuntivales, reacción alérgica a la sutura, hipo o hipercorrecciones de la desviación (alineación inadecuada de los ojos), diplopia (visión doble).

La mayoría de estas complicaciones pueden resolverse mediante tratamiento médico, aunque en ocasiones puede ser necesaria la reintervención.

Profesionales que realizan este tratamiento

Preguntas frecuentes

  • Depende de cada caso, del tipo de estrabismo, de la visión de cada ojo, de los antecedentes de cirugías oculares previas, de si existe patología sistémica de base… Aproximadamente el 30-40% de los pacientes operados de estrabismo suelen requerir más de una intervención. Este elevado porcentaje es debido a que en la mayoría de los casos el cerebro de los pacientes con estrabismo no tiene la capacidad de visión binocular (ver con los dos ojos a la vez), que es el factor que contribuye a mantener los ojos alineados.

  • Nunca es tarde para realizar cirugía de estrabismo. El éxito de la intervención en la edad adulta es igual a la realizada en el niño. Con la intervención se mejorará el paralelismo de los ojos y por tanto el aspecto cosmético y la calidad de vida del paciente. Sin embargo es importante tener en cuenta que en el caso del ojo vago, la cirugía no va a mejorar la visión, pues el período de desarrollo visual comprende del nacimiento hasta los 8-9 años aproximadamente. Lo que no aprendemos a ver en la infancia, no se va a recuperar posteriormente en la edad adulta.

  • Dependerá del tipo de trabajo que realice y de la complejidad del caso (uno o ambos ojos, cirugías previas, número de músculos intervenidos, edad del paciente…) pero en general, las molestias postoperatorias son leves y las suturas son reabsorbibles, de manera que en 15 días aproximadamente el paciente podrá reiniciar paulatinamente su actividad laboral. No será hasta pasado 1 mes que el enrojecimiento y las molestias desaparezcan por completo.