Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Algunas de las cookies son necesarias para navegar. Para habilitar o limitar categorías de cookies accesorias, o para obtener más información, personaliza la configuración.

¿En qué consiste el tratamiento?

Los microimplantes de drenaje en glaucoma, las llamadas técnicas MIGS (minimally invasive glaucoma surgery) o microinvasivas, son las nuevas opciones quirúrgicas para el control de la hipertensión ocular y tratamiento del glaucoma.

Todas ellas tienen en común realizar la menor manipulación de los tejidos oculares, recurriendo a la máxima seguridad y eficacia posibles. Al ser técnicas menos invasivas, también comportan menores riesgos y menos molestias postoperatorias para el paciente.

En la última década se han desarrollado varios dispositivos quirúrgicos para el control de la hipertensión ocular y del glaucoma. Para poder encasillarse bajo el término MIGS, se requiere que cumplan estas cinco cualidades:

  1. Un abordaje ab interno [desde el interior] que preserve la conjuntiva, (aunque últimamente ya se contemplan abordajes ab externo [desde el exterior]).
  2. Que sean mínimamente traumáticos para el tejido diana.
  3. Eficacia contrastada en cuanto a disminución de la presión intraocular.
  4. Alto perfil de seguridad que evite complicaciones mayores en comparación con otras cirugías de glaucoma.
  5. Una recuperación rápida con un impacto mínimo en la calidad de vida del paciente.

¿Cuándo está indicado este tratamiento?

Estos nuevos métodos quirúrgicos pueden beneficiar a pacientes con glaucomas de ángulo abierto, en un estadio de daño glaucomatoso de incipiente a moderado, pudiendo ser una alternativa a algunos tratamientos médicos y láser.

Los MIGS son una opción a contemplar también para el abordaje de dos patologías frecuentemente asociadas como son la catarata y el glaucoma en un mismo tiempo quirúrgico, lo que representa una gran ventaja para el control de la enfermedad.

De entre los distintos MIGS de los que se dispone, los criterios para aplicar una técnica o bien otra dependen básicamente del estado evolutivo de la enfermedad, de características oculares como el estado de la conjuntiva y de la córnea, así como el grado de amplitud angular.

Los pacientes con glaucomas en fases más avanzadas son candidatos a otras técnicas quirúrgicas como son las cirugías filtrantes (trabeculectomía, esclerectomía profunda no perforante) y los dispositivos valvulares de drenaje (Ahmed o Baerveldt, como los más representativos).

¿Cómo se realiza?

El glaucoma normalmente se debe a un aumento de presión ocular derivado de un exceso de líquido (humor acuoso) cuando se bloquean los canales de drenaje del ojo. La misión de estos dispositivos, que están hechos de materiales biocompatibles, es favorecer la filtración de este humor acuoso, para restituir el equilibrio entre la entrada y la salida del mismo y así regular la presión intraocular.

Habitualmente se utiliza un inyector para implantarlos. Como se ha comentado, estas técnicas quirúrgicas pueden llevarse a cabo de manera aislada, o bien combinadas con la extracción de catarata.

Resultados

El resultado principal de estos microimplantes es disminuir la presión ocular.

Comparado con el tratamiento con colirios hipotensores, que dan lugar a oscilaciones en la presión del ojo entre dosis, y exige a los pacientes ser muy constantes en su aplicación, los MIGS ofrecen unos niveles de presión más regulares.

Frente al resto de cirugías filtrantes “clásicas” para tratar el glaucoma, estos dispositivos tienen la ventaja de que los procedimientos para implantarlos son más cortos, menos invasivos y habitualmente necesitan menos visitas postoperatorias.

Posibles riesgos

Estos nuevos dispositivos ahorran posibles complicaciones. Los implantes MIGS acortan los tiempos quirúrgicos, así como el postoperatorio, reduciéndolo a pocas semanas. Ello se traduce en menos riesgos para el paciente.

Durante la cirugía suelen ocurrir pocas complicaciones. Pueden producirse pequeños sangrados dentro del ojo durante la intervención. En este caso, la visión podría verse afectada y el paciente vería borroso durante unas semanas hasta su completa reabsorción.

Como en todas las cirugías de glaucoma, con el paso del tiempo el efecto hipotensor de estos implantes puede dejar de ser efectivo. En la mayoría de los casos esto sucede por la cicatrización de los tejidos y la aparición de fibrosis. Cuando esto ocurre, se debe proceder a implantar medidas adicionales para controlar la presión del ojo.

Aunque son excepcionales, como en todas las cirugías existe un posible riesgo de infección.

Profesionales que realizan este tratamiento

Preguntas frecuentes

  • Tras la operacion el ojo suele estar inflamado y rojo durante unos días. Se prescribe tratamiento con colirios antiinflamatorios y antibióticos para evitar infecciones y contrarrestar la inflamación, que se debe mantener unas cuantas semanas tras la intervención.

    Es frecuente que a lo largo de los primeros días o semanas tras la intervención, la visión sea borrosa.

    Las actividades físicas intensas se deben restringir durante las primeras semanas de posoperatorio, y aconsejamos una vida tranquila evitando esfuerzos. El tiempo de baja laboral depende del trabajo que se lleve a cabo. La baja laboral será más o menos larga dependiendo del trabajo de cada paciente.

  • Los microimplantes de drenaje en glaucoma no curan la enfermedad. Su misión es intentar controlar la presión intraocular y así frenar el avance del daño glaucomatoso, pero con su implantación no se revierten las alteraciones ya causadas por la enfermedad ni hacen que se recupere la visión perdida.

  • Estas operaciones normalmente se realizan en régimen de anestesia local. Esto significa que el paciente está consciente, pero el globo ocular está dormido y no se percibe dolor. En casos concretos puede realizarse sedación o anestesias más profundas.