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29/07/2015

El uso de las gafas de sol

La intensa luz solar contiene un alto nivel de rayos ultravioleta que afectan a los ojos. La exposición a esta luz puede causar conjuntivitis irritativa con el ojo rojo, lagrimeo y molestias.

Cuando la exposición es mayor, puede causar queratitis, una inflamación de la córnea con síntomas de dolor e incluso visión borrosa. La exposición crónica a la luz solar durante años puede causar patologías oculares degenerativas como la pinguécula (pequeño tejido blanco amarillento en la parte blanca del ojo) y el pterigion (tejido blanco amarillento que invade la córnea).

El uso de las gafas de sol con un filtro adecuado es el mejor método para prevenir las mencionadas afectaciones oculares. Además, mejoran la calidad visual y protegen los ojos de otros factores ambientales irritativos como el viento, la arena y el polvo.

Prevenciones con el agua

Con el calor del verano se pasa mucho tiempo en contacto con el agua. El agua del mar, por su alta concentración de sales, y el agua de las piscinas, por el cloro que contiene, pueden irritar los ojos.

En las piscinas también es más fácil sufrir contagio de algún germen, causando una conjuntivitis infecciosa. La irritación ocular aparece con ojo rojo, lagrimeo y molestias.

Los síntomas de una conjuntivitis infecciosa son más intensos, acompañados por secreciones, hinchazón de los párpados e incluso visión borrosa.

Para prevenir estas patologías, el uso de las gafas de nadar o de bucear es de gran ayuda. Son recomendables para los adultos y niños mayores de 3 años.

Si ya tiene los ojos rojos y molestias después de un día de baño, se debe lavar los ojos con suero fisiológico frío. Si los síntomas empeoran, debe de acudir a un oftalmólogo.

Si está diagnosticado de una conjuntivitis infecciosa, no se recomienda bañarse en el mar o en la piscina ya que puede contagiar a otros bañistas.

Lentes de contacto

Aquellas personas portadoras de lentes de contacto o lentillas no deben utilizarlas ni en la piscina ni en el mar bajo ninguna condición, ya que son propensos a padecer una infección muy grave por un protozoa llamado acantamoeba.

Si infecta el ojo, causa una dolorosa úlcera en la córnea que puede dañar seria y permanentemente la visión.

Ventilaciones y condiciones medioambientales

La superficie ocular tiene una película lagrimal que la mantiene lubricada. El ventilador y el aire acondicionado, sobre todo si están dirigidos directamente, aumentan su evaporación y pueden secar la superficie de los ojos, especialmente en aquellas personas que ya sufren la patología del ojo seco o una mala calidad de la lágrima.

El ojo seco también puede agravarse en ambientes con baja humedad o con mucho viento. Aparece con molestias, sensación de cuerpo extraño, escozor, quemazón con o sin los ojos rojos.

El uso frecuente de lágrimas artificiales sin conservante es de gran utilidad. Si ya las utiliza pero no mejora o tiene la enfermedad del ojo seco y empeora, debe de consultar con un oftalmólogo.