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¿Qué es?

Un pterigion y una pingüécula son una degeneración de la conjuntiva, la membrana transparente que cubre la superficie del ojo. Típicamente aparecen en las zonas expuestas al ambiente entre los párpados superior e inferior y es más común en el lado nasal.

La pingüécula se manifiesta como un pequeño bulto blanco o de color amarillento justo al lado de la córnea, que puede ser más plana de forma triangular o más sobreelevada y redonda. En cambio, si este bulto o crecimiento anormal, sobrepasa e invade la córnea, se le denomina pterigion.

Se observa un tejido blanco, generalmente triangular, que crece desde el borde de la córnea con el ápice hacia el centro. La invasión corneal puede ser mayor o menor depende de su progresión. En algunas regiones de España se le llama “la palmera”.

Causas y factores de riesgo

Las principales causas de esta degeneración son los rayos ultravioleta procedentes del sol y el viento. Por esta razón, esta patología es más frecuente en los habitantes de los países trópicos. Aquellas personas cuyas profesiones se ejerce al aire libre como los pescadores y los agricultores tienen mayor riesgo de desarrollar la pingüécula y el pterigion.

La edad tiene un papel importante en el desarrollo del pterigion. Cuanto más joven es el paciente, mayor riesgo tiene la pingüécula en invadir la córnea y convertirse en el pterigion y mayor riesgo tiene el pterigion en crecer. Si el tejido de la pingüécula o el pterigion es carnoso y grueso, mayor posibilidad de que crezca que si el tejido es plano y membranoso.

Síntomas

Generalmente esta patología no causa síntomas excepto, en caso de la pingüécula, el paciente se ve un tejido blanco amarillento o un bulto en la parte blanca del ojo y en caso del pterigion, el paciente se observa un tejido blanco que invade la córnea. Si el bulto está muy sobreelevado, puede causar molestias cada vez que parpadea el paciente. Cuando hay irritación, tanto la pingüécula como el pterigion se inflama causando molestias leves, sensación de arenilla o de cuerpo extraño en el ojo y enrojecimiento en dichas zonas.

Prevención

La prevención para que no surjan estas patologías o que no crezcan ni se inflamen es evitar que los ojos se expongan al sol o al viento. Proteger los ojos utilizando las gafas solares que cubran totalmente los laterales es sumamente importante, especialmente en verano y en zonas con alto nivel de rayos ultravioleta como en la playa, en el mar o en la nieve, donde hay mucho reflejo del sol.

Tratamiento del pterigion y la pingüécula

El uso de las lágrimas artificiales ayuda a lubricar la superficie ocular y a aliviar los síntomas de molestias. Si la pingüécula y el pterigion se inflaman y se enrojecen, el uso de corticoide tópico bajo control del oftalmólogo está indicado.

La pingüécula no es necesario tratarla quirúrgicamente. Ahora bien, si al paciente le causa molestias o se le inflama frecuentemente a pesar de las medidas preventivas, la extirpación quirúrgica está indicada. El aspecto estético del paciente también está indicado para la cirugía.

El pterigion se extirpa quirúrgicamente cuando invade la córnea más de 2 milímetros, tamaño que amenaza en ocupar la zona central de la córnea, invade el eje visual y puede afectar a la visión. Si es de menor tamaño, no es necesario la cirugía del pterigion excepto si causa molestias, si se inflama a menudo o si es por razones estéticas del paciente.

Existen varias técnicas para extirpar el pterigion. La técnica que más se practica actualmente es la extirpación del pterigion con la limpieza total del tejido en la zona, y trasplantar en dicha zona una conjuntiva sana que se obtiene de otra área del ojo, habitualmente del área superior.

Si el pterigion es recidivante y se había utilizado la conjuntiva en previas cirugías y ya no tiene conjuntiva sana para trasplantar, se puede utilizar la membrana amniótica o la mucosa bucal para recubrir la zona donde se extirpa el tejido degenerativo y cicatricial. En los casos con gran riesgo de recidiva, también se puede utilizar medicamentos que inhiben la cicatrización como la mitomicina C en la cirugía, aunque puede tener efectos secundarios indeseables.

Profesionales que tratan esta patología

Preguntas frecuentes

  • Esta patología consiste en un proceso degenerativo, un cambio benigno de la conjuntiva. No se han observado casos que se hayan malignizado o se hayan convertido en otro tipo de tumor maligno.

  • La razón por la que no se extirpa un pterigion pequeño o en casos que el paciente no tenga síntomas es porque hay riesgo de que se vuelva a desarrollar y a crecer de nuevo, el pterigion recidivante. Hay diversos factores de riesgo que aumentan la posibilidad de la recidiva del pterigion como la técnica quirúrgica, la edad y la raza del paciente y el aspecto del tejido. En el presente, la técnica quirúrgica con menor tasa de recidiva es la extirpación del pterigion con trasplante conjuntival. En conclusión, la extirpación de un pterigion nunca está exento de riesgo de que recidive.