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28/05/2018

La hipermetropía es un error del enfoque visual que generalmente se manifiesta con una visión borrosa e incómoda de cerca, ya que las imágenes se enfocan por detrás de la retina, en lugar de en la retina.

Cuantas más dioptrías de error refractivo tiene un ojo hipermétrope, más desenfocadas verá las imágenes cuando no lleve las gafas. Durante la infancia y hasta los 40 o 50 años de edad, el cristalino (la lente natural del ojo) consigue compensar este defecto y enfocar las imágenes en la retina.

Con la edad, el cristalino pierde su capacidad de enfocar y la necesidad de gafas aumenta. Es lo que se conoce como presbicia o vista cansada.

Los factores genéticos juegan un papel importante. Si uno de los padres es hipermétrope, aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. El riesgo es aún mayor si ambos padres son hipermétropes.

Controles oculares

La hipermetropía no se puede prevenir, por lo que son muy importantes los controles periódicos con el oftalmólogo. Recomendamos un control anual y especialmente en los mayores de 50 años, debido a los cambios fisiológicos normales que se producen en los ojos con la edad.

En los niños hay que estar atentos a determinados síntomas ya que la hipermetropía tiende a manifestarse en la edad escolar.

Los signos y síntomas más comunes pueden ser:

  1. Dolor de cabeza
  2. Cansancio visual
  3. Enrojecimiento
  4. Inclinar la cabeza hacia atrás

Tratamientos

El tratamiento de la hipermetropía debe individualizarse en cada caso, y aunque no se cura, se puede corregir mediante:

Correción con gafas y/o lentillas

Es la forma más simple de corregir la hipermetropía.

Cirugía refractiva láser

Técnica LASIK, PRK y SMILE. Son las técnicas más utilizadas en la operación de la hipermetropía por su probada seguridad y eficacia.

Lentes intraoculares

En casos seleccionados existen otras técnicas quirúrgicas como son el implante de lentes intraoculares fáquicas tóricas (sin quitar el cristalino) o la extracción del cristalino e implantando una lente intraocular tórica.