Inflamación ocular y uveítis como posible señal de otra enfermedad
10/07/2026
En un momento como el actual, resonante de efemérides ominosas, también conviene recordar la luminosa figura del divulgador y filósofo Martin Gardner (1914-2010). Durante décadas nos deleitó instruyéndonos con su columna “Juegos matemáticos” en la más célebre revista de divulgación: Scientific American (aquí traducida como “Investigación y Ciencia”).
En 1956, Gardner popularizó un rompecabezas ideado unos años antes por Paul Curry, un neoyorquino aficionado a la magia. Consiste en un triángulo rectángulo con catetos de 13 y 5 unidades. De él se recortan dos triángulos con catetos 8:3 y 5:2. Queda una porción rectangular de 3 x 5 (área = 15) que podemos dividir en dos piezas en “L” de 7 y 8 unidades o casillas.
Si reconstruimos el puzle cambiando la posición de los triángulos, nos quedará por rellenar un rectángulo de 2 x 8 (área = 16). Al poner las dos piezas en “L”, que suman 15 unidades, nos encontramos que falta una casilla por rellenar.
La clave de este puzle está en que son diferentes las proporciones de los triángulos pequeños (8:3 y 5:2) y por tanto también lo son las inclinaciones de sus hipotenusas. La hipotenusa combinada está ligeramente combada, de forma casi imperceptible (cerca de 1/28 de unidad), hacia afuera o hacia adentro en las distintas configuraciones.
Si nos fijamos, el punto de unión de los triángulos coincide con una intersección de la cuadrícula (8, 3), pero en la de abajo el triángulo morado la sobrepasa un poco. El vértice superior del triángulo verde coincide abajo con la intersección (5, 2), pero arriba la hipotenusa del morado pasa un poco por debajo de ese punto.
Disecciones geométricas similares con cambio del área habían sido ya descritas por Edmé G. Guyot (1769) y William Hooper (1794), incluso por Sebastiano Serlio en el siglo XVI. Gardner y otros desarrollaron versiones con polígonos no ortogonales como trapezoides u otras combinaciones de triángulos con otros polígonos (Fig. 3). Puede demostrarse que la diferencia será exactamente de 1 unidad de área cuando los números de la disección pertenecen a la serie de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21…).
La paradoja del área perdida también revela que la idea de “partes de un todo” (las piezas de un rompecabezas, iguales a sí mismas por definición) se impone en nuestra percepción visual sobre una estimación directa de las inclinaciones o rasantes.
Prof. Rafael I. Barraquer, director médico del Centro de Oftalmología Barraquer