Firmamos un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Salud y Población de Egipto
26/02/2026
09/01/2026
La miopía alta, definida como un error refractivo mayor de -6 dioptrías, constituye un factor de riesgo mayor para el desarrollo de múltiples enfermedades vítreo-retinianas.
El alargamiento excesivo del globo ocular genera adelgazamiento progresivo de la esclera, la coroides y la retina, además de alterar la interfase vítreo-retiniana.
Estas modificaciones estructurales predisponen a complicaciones que pueden comprometer de manera grave e irreversible la función visual.
El desprendimiento posterior del vítreo (DPV) aparece antes y con mayor frecuencia en la miopía magna por la licuefacción vítrea acelerada. Si bien el DPV es un fenómeno habitual del envejecimiento, en estos pacientes puede generar tracción excesiva y desgarros retinianos, sobre todo en áreas debilitadas.
Las degeneraciones periféricas, en especial en empalizada, son más comunes en miopes altos y predisponen a rupturas que pueden originar desprendimiento de retina. Su detección oftalmológica es clave para valorar profilaxis con láser.
Los desgarros retinianos y el desprendimiento de retina regmatógeno son una complicación grave: la retina adelgazada y traccionada se desgarra, el líquido vítreo penetra bajo ella y la separa, requiriendo cirugía urgente.
La maculopatía miópica es la principal causa de pérdida irreversible de visión central, con manifestaciones como atrofia corioretiniana, membranas neovasculares coroideas, patología traccional y agujero macular.
Por último, el estafiloma, una protrusión localizada de la pared ocular en la región posterior, resultado del adelgazamiento y debilitamiento escleral. Su presencia aumenta la probabilidad de desarrollar maculopatía miópica y favorece la progresión de la atrofia retinocoroidea, empeorando el pronóstico visual a largo plazo.
Entre ellos destacan:
El seguimiento de la miopía alta requiere revisiones oftalmológicas periódicas, con exploración detallada de la retina periférica bajo midriasis (dilatación de la pupila).
La tomografía de coherencia óptica (OCT) es una herramienta indispensable para el control de la mácula y la detección precoz de alteraciones estructurales.
Dra. Sònia Viver, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer