¿Cómo tratar las picaduras de insectos en el ojo?
22/04/2026
17/03/2026
La prevalencia de la miopía ha aumentado de modo preocupante. Actualmente afecta al 23 % de la población y se estima que dicho porcentaje alcanzará el 50 % en 2050. Aunque en la mayoría de los casos se puede corregir mediante el uso de corrección óptica, lentes de contacto o cirugía refractiva, la miopía elevada puede conllevar mayor riesgo de desarrollo de complicaciones a largo plazo, como desprendimiento de retina, glaucoma, estrabismo y maculopatía miópica. En su desarrollo y progresión influyen tanto factores genéticos como ambientales y de estilo de vida, teniendo estos últimos un peso cada vez mayor.
Paralelamente, la presencia de dispositivos electrónicos en la vida cotidiana de los niños también se ha visto incrementada en los últimos años de manera exponencial. Tabletas, smartphones y ordenadores se utilizan no solo en el ámbito académico sino también en tiempo de ocio, y desde una edad cada vez más temprana. Dicho auge, junto con el aumento progresivo de población miope, ha generado una preocupación creciente en muchas familias y especialistas, sobre los inconvenientes de las pantallas en los más pequeños y su posible impacto en la aparición de la miopía.
Según la evidencia científica uno de los principales factores de prevención sería el pasar más tiempo al aire libre (un mínimo de 2 horas), ya que la luz natural estimula mecanismos que ayudan a ralentizar el crecimiento axial del globo ocular y en consecuencia la progresión de la miopía. Por el contrario, aunque no se ha demostrado un vínculo directo, la investigación sugiere que los niños que pasan más tiempo en el interior de sus casas realizando tareas de cerca (como el uso de dispositivos electrónicos) tienen tasas más altas de miopía. Así pues, la solución según los expertos es clara: limitar el tiempo de uso de pantallas, fomentar las actividades al aire libre y aplicar medidas de higiene visual, como la regla 20-20-20 (cada 20 minutos de actividad cercana, mirar algo a 20 pies o 6 metros durante 20 segundos), mantener una distancia adecuada (unos 50-70 cm) y utilizar una correcta iluminación. Según la OMS, no se recomienda el uso de teléfonos móviles y tablets antes de los 3 años de edad y hasta los 6 se debería limitar su uso a como máximo 1 hora al día.
Todas estas medidas junto con revisiones oftalmológicas periódicas con el especialista, nos van a permitir un diagnóstico y control temprano de la miopía, lo que resulta fundamental para asegurar un correcto desarrollo visual de los más pequeños y evitar la aparición de posibles complicaciones oculares a futuro.
Dra. Idoia Rodríguez Maiztegui, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer
Charlamos con nuestra optometrista pediátrica Susana Escalera, que recibe en su consulta unos 30 niños al día. De su experiencia y habilidades depende que la visión de estos mini pacientes, algunos de los cuales son aún bebés, sea revisada de forma satisfactoria. Parece una tarea sencilla pero no lo es en absoluto.