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16/04/2020

La palabra halo proviene del griego (άλως) y se define como un “círculo de luz difusa en torno de un cuerpo luminoso”, como puede ser la luz de una farola o los faros de un coche por la noche. Los halos aparecen normalmente en espacios con penumbra o en la oscuridad. Normalmente se tratan de respuestas a luces brillantes, aunque pueden presentarse en ciertas condiciones o patologías oculares.

Causas

Las más habituales incluyen:

  • Catarata: En edades jóvenes, el cristalino (la lente natural del ojo) es totalmente transparente y la luz puede pasar a través fácilmente y sin alteraciones. Con la edad, el cristalino pierde transparencia (se forma una catarata), provocando visión borrosa o disminución de esta. En estos casos los halos pueden ser un síntoma habitual.
  • Ametropías: se trata de ojos en los que la imagen no se enfoca bien sobre la retina y que requieren corrección con gafas. Estas incluyen: miopía (ojos grandes) o dificultad de ver a lo lejos, hipermetropía (ojos pequeños) o dificultad de ver de cerca, astigmatismo (córneas irregulares) o visión borrosa o desdoblada. En todos estos casos, la presencia de halos se suele dar en condiciones con poca luz, como en la conducción nocturna.
  • Alteraciones corneales: La córnea es la parte transparente anterior del ojo. Se trata de un tejido que actúa a modo de lente, participando en el enfoque de las imágenes sobre la retina. Pueden provocar halos las patologías que alteran la forma de la córnea, como el queratocono o las distrofias, o bien las que alteran su transparencia, como la distrofia de Fuchs, los leucomas cicatriciales, o los traumatismos.
  • Tras cirugía ocular: Algunas cirugías pueden ocasionar la visión de halos, especialmente por la noche. Generalmente se trata de fenómenos temporales, que aparecen con mayor intensidad en el postoperatorio inmediato y disminuyen o desaparecen con el tiempo (por ejemplo la cirugía refractiva láser LASIK, lente precristaliniana ICL, lente intraocular multifocal, etcétera). En ciertos casos, el fenómeno es permanente, como en la queratotomía radial, debido a la alteración que se produce en la córnea.
  • Condiciones ambientales: En algunos casos se producen halos en condiciones normales, sin necesidad de que implique una patología ocular. Puede suceder conduciendo al atardecer, con superficies que reflejan la luz solar, por el flash de las cámaras de fotos... En estos casos, el efecto dura pocos segundos o minutos, en función de la intensidad.

"Algunas cirugías pueden ocasionar la visión de halos, especialmente por la noche. Se trata, por lo general, de fenómenos temporales"

Tratamiento

El tratamiento de los halos dependerá principalmente de la causa primaria. Si los halos son mínimos y ocurren únicamente en condiciones determinadas de luz, el uso de gafas de sol o polarizadas ayudan mucho a reducir este fenómeno. También es útil el uso de los visores en los coches para reducir el impacto directo del sol al conducir.

Si el problema es la presencia de una ametropía, especialmente en casos de miopía o astigmatismo, el uso de gafas o lentes de contacto correctoras suelen corregir el problema. En caso de catarata, la solución incluiría cirugía de catarata con lente intraocular. Es importante tener en cuenta que algunas lentes intraoculares, en especial las lentes multifocales (permiten ver lejos y cerca), suelen dar halos los primeros meses tras la cirugía. Esta situación generalmente mejora con el tiempo. Es importante tener en cuenta esta posibilidad a la hora de escoger la lente intraocular idónea a implantar en cada paciente.

Doctor Borja Salvador Culla, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer.