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¿Qué es?

El cristalino es la lente natural del ojo que nos permite enfocar la imagen tanto en visión lejana (>6 metros) como cercana (aproximadamente 20-30 cm).

A partir de la 4ª década de la vida, el cristalino pierde su elasticidad y capacidad de enfoque, afectando inicialmente a la visión de cerca. Este fenómeno se conoce como presbicia o vista cansada. Más adelante el cristalino sufrirá más cambios que afectarán a su transparencia, desarrollándose una catarata.

Actualmente, la única opción para corregir estos cambios es la cirugía del cristalino con implante de lente intraocular (LIO). Existen diversos tipos de lentes intraoculares: monofocales (permiten ver bien sólo a una distancia, generalmente de lejos) y multifocales (permiten ver a varias distancias).

Mientras que las lentes monofocales tienen una calidad óptica óptima al enfocar toda la luz que les llega a un solo foco (de lejos), tienen el inconveniente de que es necesario utilizar gafas para leer (visión cercana) y usar el ordenador (visión intermedia) en la mayoría de los casos.

Las lentes multifocales permiten una menor dependencia al uso de gafas (que no una total independencia ni visión perfecta) en prácticamente todas las distancias, a pesar de una menor calidad óptica (la luz se divide entre los diversos focos de la lente).

Estas lentes están indicadas en aquellos pacientes con presbicia ya instaurada (mayores de 50 años), que deseen dejar de depender de las gafas o lentes de contacto, y a los que no se les puede realizar una cirugía refractiva corneal con láser.

Otra opción que estaría incluida en la cirugía de cristalino con fines refractivos incluye a aquellos pacientes con miopía alta o muy alta (>15D), a los que no se les puede realizar otro tipo de cirugía refractiva, bien con láser o con lente intraocular precristaliniana.

¿En qué consiste el tratamiento?

La cirugía consiste básicamente en realizar una cirugía de cataratas, sin que esta exista. Para ello, se aspira el cristalino dentro de su cápsula y en su lugar se coloca la lente intraocular adecuada según el estudio preoperatorio.

Esto se realiza a través de una incisión o corte muy pequeño, aproximadamente de 2 mm, por lo que no suele requerir poner puntos de sutura.

La cirugía se suele hacer con anestesia local, bien alrededor del ojo (peri- o retro-bulbar) o bien con gotas (tópica), por lo que es importante no moverse durante el procedimiento, que suele durar unos 15-20 minutos. Se realiza un ojo cada vez, con una semana de diferencia entre cada uno.

Antes de ofrecer una LIO multifocal es importante tener en cuenta las limitaciones de estas lentes:

Requieren un periodo de aprendizaje (neuroadaptación) por parte del cerebro para poder ver bien a todas las distancias sin gafas. Este periodo es variable en cada paciente y puede durar desde unas semanas a varios meses.

Se pueden ver halos o anillos alrededor de las luces por la noche. Esto se debe a que estas lentes tienen unos círculos en su óptica que son los que permiten la visión a todas las distancias pero que reflejan la luz en forma de halos.

Este fenómeno suele ser poco importante y o bien desaparece en unas semanas o bien se mantiene pero no molesta. Ahora bien, es importante saber que quizás no sería la mejor opción en conductores profesionales que conduzcan mucho de noche.

Es importante recordar que estas lentes permiten dejar de depender de las gafas para prácticamente todo, aunque no es una visión perfecta. En determinadas condiciones, especialmente para leer con poca luz y letra pequeña, es posible que se requiera la ayuda de unas gafas de lectura.

Resultados

En nuestro centro utilizamos diversos modelos de lentes multifocales, escogiendo la más adecuada a cada uno de nuestros pacientes de manera personalizada, y permitiendo unos resultados por lo general satisfactorios en la mayoría de los pacientes.

 

Posibles riesgos

Los riesgos intrínsecos de esta cirugía son similares a los de la cirugía de catarata, principalmente:

  • Infección intraocular: el riesgo es bajo al tratarse de una cirugía limpia y sin prácticamente complicaciones en manos expertas. Nuestro protocolo antibiótico intra- y post-operatorio reduce aun más este riesgo.
  • Hematoma o hemorragia en el ojo: suele ser debida al pinchazo de la anestesia, poco importante y desaparece al cabo de unos días.
  • Error refractivo (“que quede graduación”): en estos casos puede suceder que no afecte el resultado y la visión sea excelente (lo más frecuente); que afecte la visión de un ojo para una distancia (p.ej. de lejos) pero ayude para otra distancia (p.ej. de cerca), pero el paciente esté satisfecho; que afecte la visión significativamente y el paciente esté descontento (poco frecuente). En este último caso habrá que valorar las opciones de manera personalizada.

Por último, recordar que en no todos los pacientes son buenos candidatos para una LIO multifocal. En aquellos pacientes con otras enfermedades oculares (ojo seco, glaucoma, degeneración macular, queratocono,…) es más recomendable implantar una LIO monofocal para evitar un resultado visual no satisfactorio para el paciente.

Profesionales que realizan este tratamiento

Preguntas frecuentes

  • No. Actualmente no existe ninguna opción que permita una visión “perfecta” a todas las distancias. Las lentes multifocales permiten una menor dependencia al uso de gafas para prácticamente todas las distancias. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta sus limitaciones.

  • No. Lo que puede ocurrir es que aparezca la llamada “catarata secundaria”. Esta no es más que el crecimiento de células epiteliales del cristalino que se extienden sobre la cápsula posterior del cristalino (el “saco” donde colocamos la LIO para que esta se sostenga dentro del ojo), produciendo visión borrosa como con niebla. En el caso de las lentes multifocales, si aparece la catarata secundaria esta suele aparecer y afectar a la visión antes. La solución es sencilla, con un tratamiento con láser, indoloro, que “limpia” la lente y recupera la visión previa.