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07/11/2016

Son muchas las familias que optan por tener un animal de compañía, ya sea perro, gato, caballo o cualquier tipo de animal exótico. El papel cada vez más relevante de las mascotas en el ámbito familiar ha hecho que el público solicite cuidados similares a los que tendría cualquier otro miembro de la familia.

La estructura básica de los ojos de la mayoría de los animales de compañía es muy similar a la de las personas, aunque deben tenerse en cuenta diferencias significativas en el origen de las enfermedades, las respuestas fisiológicas y la sensibilidad a los fármacos entre otros. Por tanto, aunque los avances en oftalmología humana se han tenido siempre en cuenta en oftalmología veterinaria, no pueden extrapolarse directamente. Hoy día se diagnostican y tratan enfermedades de los párpados, la conjuntiva, córnea, cristalino, glaucoma o retina. Las enfermedades, además, pueden afectar únicamente al ojo o pueden aparecer como resultado de enfermedades generales tales como diabetes, septicemias, enfermedades inmunomediadas o tumorales, por poner algunos ejemplos.

Los instrumentos que utilizan los oftalmólogos veterinarios para el diagnóstico y tratamiento son los mismos que los que se utilizan en personas, con las excepciones de aparatos demasiado caros o los que se utilizan con fines ópticos. Algunas diferencias incluyen el uso preferente de instrumentos portátiles, que facilitan la observación de pacientes de diferentes tamaños y con grados de colaboración diferentes (gatos, caballos, perros, cobayas…).

Las cirugías más frecuentemente realizadas varían según las especies e incluyen, por ejemplo, cirugías de entropión, trasplantes de córnea, injertos de membrana amniótica, técnicas quirúrgicas para glaucoma, cirugía de cataratas con colocación de lente intraocular, evisceraciones, etc.

Como ocurre en las personas, muchas enfermedades requieren diagnósticos y tratamientos rápidos para conservar la visión. En estos casos el propietario debe ser muy observador para detectar rápidamente alteraciones oculares del animal, sobre todo si estas causan pocos cambios aparentes y ocasionan pérdida de visión en un sólo ojo.

La formación en oftalmología de los veterinarios generalistas podría comparase con la que tienen los médicos de familia, que pueden tratar los casos más sencillos, pero derivan al especialista los casos más complicados. La especialización en veterinaria permite realizar diagnósticos y tratamientos cada vez más sofisticados. Por otro lado, la especialización ha permitido identificar enfermedades que se producen de forma similar en diferentes especies, como, por ejemplo, algunas enfermedades hereditarias de retina, con la ventaja de que los avances que se implementen para una de ellas pueden aplicarse para el tratamiento de todas.

Dra. Teresa Peña Departament de Medicina i Cirurgia Animals, Facultat de Veterinària, Universitat Autònoma de Barcelona

Dra. Marta Leiva Servei d´Oftalmologia, Fundació Hospital Clínic Veterinari

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